martes, 20 de noviembre de 2018

BOHEMIAN RHAPSODY (2018). Bryan Singer


Qué bello es un paisaje compuesto y completo, que bello un precioso campo con perspectiva, recortado sobre un azul puro y limpio en el que alguna nube añade riqueza visual, un hermoso lugar dotado de magnitud por líneas de arados confluyendo en cualquier dirección y lleno de vida y movimiento. Qué maravilla si además se recrea en él el contraste y el color, el sonido, el olor y el roce de la brisa, para jugar con nuestros sentidos.

Cómo nos dejamos, engañar en ocasiones por un magnífico objeto recortado sobre la nada, prodigioso pero huérfano, solo e inmóvil en el vacío de lo grisáceo, evocador de recuerdos y no provocador de sueños, aunque auténtico en sí mismo. Qué poco aporta el entorno cuando no quiere jugar.

Esto mismo pienso de Bohemian Rhapsody. No sabía si escribir sobre ella, la vi el día del estreno, y desde entonces supe que la controversia estaba servida.

Freddie Mercury fue un genio, Queen fue un pequeño milagro de esos que a veces suceden en el mundo del rock. Su música vivirá para siempre, la música es el magnífico objeto, la música es lo prodigioso, y esta música así mostrada sólo es evocadora de recuerdos.

Si la película hubiera acompañado, si el guión, el tempo, el montaje,… hubieran jugado, la película habría sido provocadora de sueños. Pero no lo es, es una especie de biopic mentiroso, un guión que no pierde ocasión para mentir en aras de buscar una falsa emoción o clímax que, no me cabe duda de que conseguiría la música de Queen por sí sóla (Freddie Mercury no supo que tenía SIDA hasta después del Live Aid), Hollywood del malo a saco.

La película gusta mucho a todo el mundo, pero en realidad no es la película lo que gusta, lo que gusta, y seguirá gustando siempre, es la música del genial cuarteto de Londres. La música la mantiene, y la música le da brillo, lo demás es pura anécdota, puro vacío grisáceo, hasta los dientes de Malek son insultantes.

Mi recomendación:

Si amas a Queen, debes verla, aunque no lo consideres cine, piensa que has ido a ver unos cuantos vídeos musicales enlazados como en Cachitos de Hierro y Cromo. Si odias a Queen ¿Hay alguien ahí?

martes, 7 de agosto de 2018

SOLO (2018). Hugo Stuven


Libertad o Amor.

Los eternos incompatibles. Esta la elección que nos plantea la vida, hay que posarse en un lado de la balanza, hay que elegir.

El precio del Amor es la Libertad, y el precio de la Libertad es la Soledad, porque la Soledad es un precio, y muy caro, aunque la Libertad que la provoca absolutamente siempre está acompañada de sus dos íntimos amigos: el Egoísmo y el Orgullo, amigos que la veneran y que la forjan, la construyen destruyendo a la persona y su entorno.

Qué fácil es vivir dejando pasar el tiempo, sin hacer nada, sin dar nada, pensando que amamos mientras estamos atados por el egocentrismo y por el orgullo, disfrutando de nuestra amada Libertad, como el Sol, como el centro del sistema alrededor del que todos dan vueltas sin que nadie se acerque jamás.

La soledad a la que se refiere la película es esta. No es una soledad anclada en un momento del espacio-tiempo, sino una Soledad angustiosa, con mayúscula, la del egoísta, la del orgulloso, la que destruye la vida, la que destruye a la persona, la de quien ha renunciado al Amor. No se trata de esa soledad elegida, esa que a veces te libera de un entorno peor, esa que escogemos durante momentos para librarnos de las agresiones, que nos lleva a centrarnos, esta tiene cura mediante una decisión inmediata, la otra sólo mediante un cambio de actitud ante la vida.

La película tiene Fondo, está basada en una vivencia personal real, una de esas vivencias que dejan huella, que provocan un cambio de actitud, otra manera de enfrentarse a la vida. Y esto se nota en el tempo, en la pausa buscada en el relato que Hugo Stuven Casasnovas nos presenta, en el envoltorio en el que nos lo ofrece, dando pequeñas capas de barniz en nuestra mente con el tiempo suficiente para que se fijen.

El esquema visual de la película es fabuloso, la búsqueda del plano, del encuadre, del desplazamiento de la cámara, de la fotografía, de la luz, es una constante en la película, lo cual además de acompañar al tempo, es muy de agradecer, eso se llama sacar partido a un buen modelo, y me refiero a Fuerteventura y sus paisajes.

La actuación de Alain Hernández, más que digna. Es muy complicado mantenerse en ese punto de la interpretación y no traspasar la línea de lo grotesco. Aura, guapísima, aunque no tiene papel para juzgarla.


Mi recomendación:

Para los amantes del cine: No es una película muy bien valorada por la crítica, pero como sabéis yo voy por otra vía. Es una película que merece la pena ver, tiene valores artísticos y mensaje, y sobre todo es coherente, aunque haya algún momento en que se eche en falta algo más de acción. Por el contrario, si piensas que vas a necesitar algo más de acción, creo que en el cine de al lado ponen una de Seagal donde reparte mamporros con palos de fregona a cascoporro, además esa no es "de pensar".

martes, 26 de junio de 2018

JURASSIC WORLD: EL REINO CAIDO (2018). J. A. Bayona


La sintaxis y la semántica crean el discurso y le dan forma a la idea mejorando o empeorando su transmisibilidad. La combinatoria sintagmática y la correcta selección de los signos lingüísticos pueden hacer que seamos más capaces de hacernos entender y de contar una idea. Tal y como me estoy expresando es muy posible que para algunos, la idea que trato de transmitir no se entienda con facilidad, o que probablemente no esté consiguiendo transmitir lo que pretendo.

Si alguien cuenta un chiste puede tener mucha gracia o muy poca. Algunas personas lo cuentan de cierta manera que nos provoca la carcajada inmediata, mientras que otras no lo consiguen, a pesar de contar la misma historia o intentar transmitir la misma idea.

En el cine ocurre exactamente lo mismo. El cine, como cualquier arte, tiene un canal de comunicación provisto de unos mecanismos para transmitir ideas, para contar historias. El lenguaje cinematográfico también tiene sus reglas, sus maneras de combinar sintagmas, su semántica, y esto añade valor. Las imágenes y su cadencia tienen significado, y su combinatoria lo potencia o lo empeora.

La fotografía, con todos sus matices: la composición, el encuadre, el color, el foco... El montaje y su capacidad para mostrar rumbo, sobre todo, son capaces de disolver la píldora de Fondo que queremos transmitir, en definitiva, de mejorar la siembra de una idea en el espectador.

No sólo la Forma incide en la calidad de una película, también el Fondo, en definitiva lo que realmente queremos transmitir. Pero una película sin Fondo no suele ser bien valorada así como una sin Forma no se suele entender y en definitiva es como si no tuviera Fondo.

Esta película, con un Fondo ya muy tratado y simplón, realmente no aporta nada nuevo al concepto de “el hombre que juega a ser Dios”, ya tratado en el cine desde que éste se inventó: Frankenstein (1910) de Andres Tung o Vida sin alma (1915) de Joseph Smiley, previas a la archiconocida Dr. Frankenstein (1931) de James Whale. Por este motivo me ceñiré exclusivamente a la Forma, y en este sentido debo decir que Bayona se “expresa” mucho mejor que como lo hizo Colin Trevorrow en su anterior película sobre el mismo asunto, Jurassic World (2015), sin que ninguno de ellos le lleguen a la parte baja de la pantorrilla al maestro Spielberg.

Para muestra de todo lo que he tratado de transmitir en este texto os recomiendo un par de películas, que muchos de vosotros, sin duda, ya habréis visionado. Dos películas con escaso Fondo pero con mucha, muchísima Forma, dos joyas del cine de terror, dos delicatesen de maestros de la cocina del celuloide: Los pájaros (1963) Alfred Hitchcock y Tiburón (1975) Steven Spielberg. Os recomiendo que a pesar de haberlas visto las volváis a visionar, pero no os fijéis en lo que cuentan, analizad mejor cómo lo cuentan.

De la película que tratamos hoy, en definitiva no hay mucho que destacar. Cómo no, la infografía a un nivel excepcional, un puñado de buenas tomas, un buen montaje, pero nada que vaya a hacer pasar a la historia a esta película, aunque sea una película entretenida y bien resuelta.


Mi recomendación: Si te gustan los dinosaurios, aquí tienes lo más parecido y realista a lo que debieron ser aquellos Saurisquios y Ornitisquios. Si eres incapaz de distinguir un Saurisquio de un Ornitisquio, por lo menos te podrás tomar unas palomitas pasando un rato entretenido en el cine.

sábado, 9 de junio de 2018

EL HOMBRE QUE MATÓ A DON QUIJOTE (2018). Terry Gilliam


Probablemente no hay nada más noble en la vida que perseguir los ideales de uno mismo con pasión y valentía.

Que Terry Gilliam está loco no lo duda nadie. Bueno, no le llamemos loco, digamos que piensa fuera de la caja. Lo ha demostrado muchas veces, recordaréis El sentido de la vida (1983) o Brazil (1985) y a pesar de la edad la cordura no ha llegado a invadir su pensamiento, la locura ha decidido más bien amueblar su cerebro y se ha instalado probablemente para siempre, lo cual resulta magníficamente maravilloso. Todo un regalo para él y para el mundo.

En este momento actual, parafraseando al magnífico Groucho, partiendo de la nada hemos conseguido alcanzar las cotas más humillantes de la esclavitud mental, estamos absolutamente habituados a recibir crueles agresiones mediáticas, lavados de cerebro con corrientes de opinión que decapan cualquier antiguo barniz de pensamiento propio con el que hayamos dado impronta a nuestra materia gris, palizas que, sin que muchos lo advirtamos, rompen y deforman nuestro pensamiento y nuestro ideario, nos amoldan y nos normalizan nos hacen "mejores", tibios, tranquilos, serenos, del rebaño.

Hace falta mucha gente que piense fuera de la caja, necesitamos rebeldes, necesitamos muchos Gilliam y muchos Don Quijote, muchas ovejas que intentan salir del rebaño. No os dejéis engañar, la manera más fácil que ha tenido siempre el poder para manejar al pueblo es homogeneizar, los jefes de las tribus lo hacían, los señores feudales lo hacían, el comunismo lo hace, el fascismo también, y por desgracia en democracia también se hace, y mucho más de lo que creemos.

La película es un paseo por la locura en el que se van abriendo las puertas de los sueños y las de la demencia, se van recorriendo los senderos de la irracionalidad más recta, de la tozudez más elegante, y de la nobleza más andrajosa. Todo un canto a la amistad, una puesta en escena de las mayores paradojas de la vida, como la que hizo que la novela de Cervantes, con el hidalgo más caricaturesco y andrajoso llegara a ser la mejor de todas cuantas se escribieron sobre caballeros andantes, precisamente por eso, por la nobleza del hidalgo y su realidad tan cercana y tan humana.

He de decir que me ha costado entreverarme en la película, incluso al principio comencé a inquietarme, pero con ese tesón de veintitantos años de creación, Gilliam ha conseguido atraparme. Es una muy buena película. He leído algunas críticas, casi todas la ponen mediocremente o muy mal, no importa, precisamente yo soy de esos que piensan fuera de la caja.

La fotografía es magnífica, genial, y los escenarios hacen justicia al país tan maravilloso que tenemos y que tan poco conocemos. Está rodada casi por entero en localizaciones en España, Monasterio de Piedra, Gallipienzo (Navarra), Fuerteventura, Villacastín, Talamanca del Jarama o el Castillo de Viñuelas…

Adam Driver me cautivó en Paterson (2016) de Jim Jarmusch, aquí no se queda corto. Muy bien.


Mi recomendación:

Si eres de esos que piensan distinto, seguramente te va a gustar, aunque ten cuidado, no cometas el error de pensar que piensas distinto, porque esa es una forma muy común de pensar. Si eres de "los otros", creo que ponen The fast and the furious 12.

lunes, 14 de mayo de 2018

READY PLAYER ONE (2018). Steven Spielberg


El problema no es que tú tengas un avatar. El verdadero problema es que el avatar te tenga a ti.

Es muy probable que dentro de algún tiempo nuestra vida se vea dominada por nuestros avatares. De alguna manera casi todo lo que es nuevo, casi todo lo que no conocemos, las nuevas herramientas, la tecnología, nos arrolla dominándonos y sumergiéndonos en un mundo que aún siendo real nos absorbe y nos aleja de nuestra auténtica realidad, nos atrapa como las drogas en otro mundo, en otro espacio.

Ahora son los teléfonos "smart", muchos de ellos, más inteligentes que muchas personas, los que nos dominan, los que borran y destruyen vínculos con nuestra verdad, los que hacen que olvidemos a quienes tenemos compartiendo mesa o tocando nuestra mano, y todo a cambio de tener estúpidas conversaciones con quien no está, con quien nunca hizo nada para estar e incluso, a veces, con quien no conocemos. Dejamos de mirar la calle al cruzar por reenviar el chiste más grosero de la red a quien a su vez está conduciendo, tal vez nos encontremos alguna vez en el camino. Nos olvidamos de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestro ser, y por desgracia de quienes sí están y de quienes han estado siempre y sí conocemos.

Ya está aquí la realidad virtual, viene dando pasos largos para devorar mentes, estad preparados porque el coste va a ser grande, perderemos a muchos…

… sin embargo no debéis temer, al final triunfará el ser humano, el hombre, cuando comprende, vence siempre.

Desde luego este tipo de argumento me hubiera gustado mucho más que lo que ha hecho Spielberg. Me parece que fue a los 90 segundos de película cuando sentí que estaba fuera, los avatares habían ganado la primera batalla de la película, se habían quedado con el guión, habían conseguido robar la empatía que yo debía tener con los protagonistas, para disolverla en el mundo etéreo y sin substancia en el que ellos habitan. A partir de ahí todo fue un paseo triunfal, los avatares ganaron la guerra de calle y yo, di por perdido mi tiempo, mi dinero y mis ganas de diversión, sólo quería irme cuanto antes.

Diría que es la peor película de Spielberg, pero no estoy cien por cien seguro porque hay alguna otra que no he visto todavía. Como he dicho no existe empatía, ni emoción en esta película, la destroza él mismo en los primeros compases, la aniquila, la borra, la arranca. Todo fluye en un mundo flojo, plano, de megabytes con forma tridimensional matándose… (Si no tienen vida, ni son, ni están… ¿Cómo se van a matar?) ¡Qué horror! No puedo con esto, miles de formaciones de objetos de programa enredados en "La Red", desprogramándose entre ellos y salpicados con guiños a los recuerdos, Zemeckis, robots ilustres, Naves Misteriosas…Muy de Spielberg esto de los guiños.

Siempre he considerado tanto a Spilelberg que a veces me descubro pensando si lo habrá hecho aposta, si habrá querido hacer una película desprovista de todo sentimiento, empatía y romanticismo para dar una auténtica lección premonitoria de lo que nos espera. A mí desde luego me la ha dado. ¡Qué paradoja! ¿Verdad?.


Mi recomendación:

Si te gustan las de "avatares" te la puedes ahorrar, que vaya tu avatar que la va a disfrutar mucho. Ya la verás en la tele,  Si por el contrario no eres de "avatares" ya ni te digo, lo mejor es que te vayas al parque con el novio o la novia, dejéis los teléfonos en casa y deis un paseo, porque la vida real todavía existe.


sábado, 21 de abril de 2018

CAMPEONES (2018). Javier Fesser


"La única discapacidad en la vida es una mala actitud." (Scott Hamilton)

Conocí a Javier Fesser allá por los años 90, en tiempos de El secdleto de la tlompeta (1995)  No le conocí personalmente, aunque cuando uno es honesto haciendo arte, pinta pinceladas de su personalidad en sus obras y le empiezas a conocer de una forma muy parecida a lo personal. Javier me pareció un absoluto cachondo.

Han pasado casi 25 años desde aquello, y he visto casi todo lo que ha hecho, desde la serie de micrometrajes de Javi y Lucy (2000) pasando por Binta y la gran idea (2004) o Camino (2008), y esto me ha dado otra perspectiva, otra pincelada, Javier es una persona muy seria, es un tío muy sensato.

¿Cómo es posible que alguien tan cachondo sea tan serio?, pues como dice la película, de la misma manera que una persona con alguna discapacidad suele tener virtudes que humillan cualquiera de nuestras capacidades, hecho que nos hace más humanos precisamente porque la riqueza y la grandeza de la humanidad reside precisamente en las diferencias existentes dentro de esa cantidad casi infinita de cualidades que abarca el concepto de ser humano.

Javier trata esta película, con su habitual humor, pero eso es sólo la Forma, el envoltorio del regalo que nos va a hacer con su relato, el Fondo, el regalo, es muy serio, es una historia de superación, pero no deportiva, superación de barreras mentales, superación de actitudes.

La elegancia con la que está tratado el concepto de inclusión va desde delante hasta detrás de la cámara ¿Por qué elegir si no a los principales actores, como lo ha hecho Fesser, entre personas con algún tipo de diversidad? Pues para demostrarlo, para demostrar lo que es la inclusión y así lo ha hecho, a mi juicio mucho mejor que Barry Levinson en Rain Man (1988) empleando a Dustin Hoffman.

Salí muy contento del cine, me gusta ver películas así, me gusta que el cine sirva para algo más que el entretenimiento, me gusta el "That's entertainment", pero también me gusta que haya algo más, que el cine haga cierta labor social, y que la haga con elegancia, sin menosprecio, sin insultar, porque precisamente todos somos diferentes.


Mi recomendación:

Esta vez no voy a hacer la diferenciación entre presumibles grupos de personas que suelo hacer, porque esta vez quiero dejar claro que todos somos diferentes y que aunque parezca una paradoja, todos necesitamos lo mismo. Todos tenemos el deber de contribuir a la sociedad con nuestros talentos y el derecho a ser correspondidos con los beneficios que la sociedad nos pueda dar.

Os recomiendo que vayáis a verla, sobre todo a los niños y a los jóvenes, y que lo contéis, porque no hay nada mejor que formarse como persona divirtiéndose.


domingo, 25 de febrero de 2018

LA FORMA DEL AGUA (2017). Guillermo del Toro

Hay regalos que son efímeros y otros cuyo sabor y recuerdo perdura con el tiempo. Las chuches producen una pequeña y leve alegría que desaparece muy pronto, otros regalos, tal vez por inesperados, tal vez por venir de alguien en particular o quizás por su importancia permanecen en nuestros registros y no son olvidados jamás.

Adoro la Fantasía y la Ciencia Ficción, me encanta llegar al cine y caerme en lo más profundo de las películas, me gusta que me rapten la consciencia y me cubran los ojos con una historia que me deslumbre. Me gusta llorar en el cine, y me gusta reír.

Fui a ver una película con nada más y nada menos que 13 nominaciones a los Oscar, casi como Eva al desnudo (1959) de Joseph L. Makiewicz, Titanic (1997) de James Cameron y La La Land (2016) de Damien Chazelle, cada una de ellas con 14 nominaciones, fui a una película, en definitiva, con 13 nominaciones muy merecidas si nos fijamos en los vientos que soplan en la academia hoy en día. Fui a ver una gran película y me encontré con un cómic bastante mediocre.

La película carece de cualquier tipo de mecanismo para crear empatía en el espectador. Se trata de una película en la que el único fondo creíble es el del agua, y donde, por desgracia la fantasía destruye todo atisbo de sentimiento real, y la triste realidad de los protagonistas se disgrega en una ficción que diluye los sentimientos del espectador hasta hacerlos desaparecer.

La película no deja de ser un vulgar y aburrido canto a la diversidad en el que del Toro retoma tópicos del cine del Oeste, en los que los buenos son tremendamente buenos y los malos peor que el diablo y siempre van con un caballo cojo. Una lamentable oportunidad perdida de marcar corazones y ganar adeptos para las causas que representan los personajes, pero si nos dedicamos a regalar chuches de corrección política a la academia en lugar de hacer cine, esto es lo que hay: mucha nominación y nada duradero.

¿Técnicamente?

Sí, la película está bien hecha, tiene maña, muy de estudio, oscura. Sin tirar cohetes. Las actuaciones normalitas. Hasta la reedición del monstruo de la laguna negra podría haber sido algo más original, Creature from the black lagoon (1954) de Jack Arnold (La mujer y el monstruo en España).

Lamento mucho no estar en absoluto de acuerdo con el 99,9% de la crítica, pero no os voy a mentir, nunca lo hago ¿lamento o me alegro? Puede que a algunos de vosotros os guste la película y desde luego no es mi deseo quitarle espectadores (serían muy pocos porque a este párrafo no creo que lleguen más de 3 ó 4 personas).

Mi recomendación:

Para los amantes del cine: se puede ver, pero yo iría con menos expectativas de las que crean tanto elogio de la academia y de la crítica, a ver si así sorprende algo. Si no te gusta el cine, puede que te gusten los comics. Atrévete!

sábado, 3 de febrero de 2018

LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO (2017). Steven Spielberg

¿Por qué me haces esto?

Tú, capaz de componer poesía con imágenes, tragedia con el color, drama con el encuadre, humor con el movimiento, suspense con el montaje…

Tú, inventor de recursos, compositor de planos, encantador de actores…

Tú, que me enseñaste a amar el cine mostrándome como se escribe con una cámara ¿Por qué escribes ahora esa prosa sintética y sin sentimiento? ¿Dónde está aquel Tiburón? ¿Dónde los judíos del Holocausto? ¿Dónde quedó el hombre atrapado en un aeropuerto?

Desde mi butaca miraba perplejo a la pantalla tratando de averiguar si la película era tuya. Los créditos así lo confirmaban.

Steven Spielberg es mucho más que esta película, Steven Spielberg me ha enseñado a amar este arte y por eso le perdono todo, le perdono que haga incursiones estériles y paseos vagos.

Como podéis deducir, la película no ha llegado a lo que yo esperaba de ella, a lo que esperaba de Spielberg, en realidad.  La crítica la pone muy bien, esos mismos periodistas y críticos que fluyen al son que marcan las flautas de de la fama, esos mismos críticos para los que Spielberg era un niñato mimado de Hollywood, qué pena da ver como se quiebran las ramas cuando el viento sopla, pero sólo las secas claro.

En definitiva, una buena película de la que yo esperaba algo más, le falta suspense, sentimiento... Siempre hay que exigirle la excelencia a los mejores, y no me voy a conformar con que la rodara en apenas 2 meses y medio y la montara en dos semanas. Siempre le pido más a alguien que es capaz de hacer un homenaje al soldado en cuatro planos o de inventar travellings imposibles en un salón.

De Meryl Streep y Tom Hanks, qué queréis que os diga, tienen la saca llena de Oscars y a Meryl hasta le podría caer otro si no fuera por Frances McDormand. También hay que reconocer aquí que los papeles no tienen excesiva carga emocional o dramática.


Mi recomendación:

Para los amantes del cine: hay que verla, esto es un Goya (no, del cine español no, un Goya del pintor, algo insuperable…). Sí, esta es una de Spielberg y cualquier media película de Spielberg es mucha película para otros. Si no te gusta Spielberg, te diré que lo mejor es que lo dejes, que te dediques a otra cosa, creo que en algún canal de televisión ponen combates de Wrestling.

jueves, 25 de enero de 2018

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS (2017). Martin McDonagh

Quienes me conocen saben que no soy un tipo políticamente correcto, a pesar de lo cual soy bastante más correcto que la media, y modesto…

Ser políticamente correcto significa renunciar a tu propio criterio para intentar conseguir la falsa aceptación de la mayoría de imbéciles, del rebaño.

Los que me conocen saben que no sigo a la manada, que soy objetivista, que no creo en las mayorías como depositarias de la razón, del saber y del conocimiento. Lo siento, creo más en el individuo, han hecho más por la humanidad Marie Curie, Isaac Newton y Miguel de Cervantes en solitario que todos los lobbies y grupos de presión juntos. Además, siento que esta forma de pensar me hace distinto, no suelo coincidir con los demás, nací así, ya no tiene remedio. Pero a mí me agrada.

Seguramente a algunos de los que van a leer estos párrafos, esto les va a chirriar, tal vez porque son muy "políticamente correctos", es decir, se montan sin pensarlo mucho en lo que dicen las tendencias y no dudan en apoyar o en menospreciar otras posturas distintas sentados en esa butaca de comodidad que aliena tu cerebro y te hace quedar bien ¡Que majetes y buenos somos todos y todas! ¿Eh? (¿A que os mola lo del "todos y todas"? Es la primera vez que me expreso así y probablemente no lo veréis más)

Ahora se lleva mucho eso de la igualdad, los derechos, el respeto a otros pensamientos y formas de ser, a todos, si, excepto a los que piensan distinto. Esos no son iguales.

Tal vez este rollo no tenga demasiado que ver con la película de hoy, aunque algo sí tiene que ver.

Lo que he visto es una película de ficción social. Detrás de cada secuencia una sorpresa, un nuevo sobresalto, un giro inesperado, risa y angustia, ternura y dureza, sí, a veces excesiva, y todo ello apoyado en un espacio social desconocido en zona "Red-Neck", en el que puede suceder cualquier cosa, en el que cualquier alienígena social puede aparecer…

Si prescindimos un poco de los fallos del guión, cosa que sucede en casi todas las películas de ficción, esta es una gran película. Tiene una fotografía que me ha cautivado, un tempo exquisito, un Sam Rockwell excepcional que vuelve a estar al nivel de La Milla Verde (1999) de Frank Darabont, Frances McDormand genial, lo borda.

Aunque Frances y Sam merecen el Oscar, no así Woody, y siendo una muy buena película, creo que no merece todo el bombo que se le está dando, 7 nominaciones!!. Pero ya estoy acostumbrado a que en la Academia se sigan pautas "políticamente correctas". Ojalá algún día se acuerden de que los ámbitos para ese patético tipo de demostraciones no son estos, aquí se les pide que valoren cine, sólo cine.

Mi recomendación:

Para los amantes de los buenos guiones y las buenas actuaciones, merece la pena verla, es una película muy entretenida. Si no te convence ni lo que he dicho, ni como pienso te recuerdo que te puedes bajar un "screener" de Los bingueros (1979) de Mariano Ozores y echar la tarde.


martes, 16 de enero de 2018

EL INSTANTE MÁS OSCURO (2017). Joe Wright

"El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes" Winston Churchill.

Lo hiriente es que en el siglo XXI esto es más verdad que a mediados del siglo XX.

Cuando recorriendo el camino de la vida desaparece la Juventud, van apareciendo la Sabiduría y la Experiencia. La diferencia entre las dos virtudes es asimilable a la que hay entre un crianza y un reserva, y sin embargo casi todos eligen Juventud. Jamás estarán así las mesas dispuestas para ofrecer la mejor calidad ni las empresas preparadas para responder con la mejor cualificación, y así las personas serán importantes, pero no serán útiles.

No dar el paso adelante, no levantar la voz, no tomar la decisión, son síntomas de la falta de madurez y de preparación que desembocan en la ausencia de capacidad para asumir responsabilidades. Actualmente es muy difícil ver en el trabajo, en la vida, personas que asuman responsabilidades, responsabilidades de las serias, de las de verdad. Se vende la vida fácil, se vende el vino de crianza, es mejor que el río de la vida te lleve suavemente y disfrutar del paisaje, pero dentro de poco tomaremos vino en Tetra Brick.

Hay que dudar, hay que sufrir la angustia de la posibilidad de equivocarse, hay que elegir y hay que cambiar el rumbo evitando que el río te lleve a los rápidos, las personas sabias lo son porque dudaron muchas veces.

La historia de esta película se desarrolla en el mes de Mayo de 1940, un mes convulso en la historia de Europa y del Reino Unido, durante el que se produjo la operación de rescate del ejército Inglés en Dunkerque, un mes en el que Winston Churchill tuvo que decidir, tuvo que dudar, tuvo que asumir responsabilidades que repercutirían muy gravemente en la vida de personas y en la historia del continente.

No sorprende, el argumento es histórico, lo que no significa que no revele pinceladas sobre la personalidad de Churchill tal vez poco conocidas para muchos. Tampoco significa que sea una mala película, digamos que se deja ver, algo más, atrae, aunque se apoya sobre un único pie: La genial interpretación de Gary Oldman. Es una película de actor, de interpretación, Gary Oldman la hace suya, tan sólo esto la soporta, pero no es poca cosa, tal vez lo suficiente para que la tengamos en cuenta.


Mi recomendación:

Para los amantes del cine histórico, merece la pena verla. Si no te gusta el cine histórico también merece la pena que la veas aunque sea por la interpretación, ya que si Sir Winston Leonard Spencer Churchill levantara la cabeza y viera a Oldman, se metería otra vez tranquilo a la tumba para dejarle a él tomar las decisiones.

sábado, 13 de enero de 2018

EL GRAN SHOWMAN (2017). Michael Gracey

¿Qué confuso camino recorre el linde entre la maldad de explotar económicamente a personas y la bondad de procurarles un trabajo? Desde luego es una cuestión que crea mucha controversia y que yo no voy a resolver en unos pocos párrafos, ni siquiera estoy seguro de ser capaz de hacerlo, la discusión llega a ser tan profunda que de hecho, hay una tendencia multiplicativa sobre el no a la exhibición que incluye también a los animales. Mucho que pensar…

¿Es lícito proporcionar entretenimiento en base al engaño? Otra de cuarto de Ética.

¿No es el cine un maravilloso engaño? Lo que narran lo cuentos de Pulgarcito, El Gato con Botas y La Bella Durmiente ¿Sucedió de verdad? Al final enseñamos a los niños estas "mentiras" porque tienen moraleja y enseñanzas pero ¿El fin justifica los medios?

Esto es sólo el aperitivo de lo que podría llegar a ser un debate sobre el Fondo que yo a penas vislumbro en esta película, pero no me voy a centrar en ello, porque además ni el mismo Michael Gracey ha querido atacarlo prefiriendo centrarse un poco más en la Forma, cincelando la vida del creador del circo Phineas Barnum, que por cierto no fue así ni sucedió mientras construían el Flatiron ¿Licencias admisibles como en los cuentos de niños?

Desde luego, si hay algo que a mí me maravilla cuando voy al cine es caerme en la película en los primeros instantes, como me sucedió en En busca del Arca perdida (1981) de Steven Spielberg, porque cuando estás dentro la película se disfruta de otra forma, el cine te transporta a otra dimensión. Vaya caída la de El gran showman, en menos de 10 segundos estaba absolutamente dentro del celuloide!

El comienzo de la película es absolutamente apabullante, exquisito, arrebatador, un auténtico manifiesto de lo que te vas a encontrar a lo largo de 105 minutos de función: cine musical del bueno, toda una demostración de coreografías en "realidad aumentada" ¿Me permitís la expresión? en la que bailan los planos, la cámara, la luz, la mesa de montar, y sí, también los actores. Pero a esta coreografía le da soporte algo mucho más grande, una banda sonora excelente que nos conduce a lo largo del metraje hasta hacer cima con Never Enough, maravillosamente interpretada por Loren Allred, a la que estoy escuchando en este momento.

La banda sonora es de Justin Paul y Benj Pasek, tal vez os "suenen" por su trabajo con Justin Hurwitz en La ciudad de las estrellas (2016) de Damien Chazelle. No os extrañe que mi hija me dijera que escuchando las canciones durante la película se le había puesto piel de gallina hasta en los mofletes.

Fui a ver esta película sin mucha convicción. Me dije "¿El lobezno australiano este guaperas?". Surprise! porque a veces vas a ver lo que crees que es un monstruo y descubres que en realidad es una persona maravillosa. Hugh Jackman, además de hacerlo bien como actor canta! Y canta muy bien, pero también canta Zac Efron, canta Michelle Williams, canta Zendaya...

La que no canta es Rebecca Ferguson, a quien precisamente dobla Loren Allred, y menos mal que no canta, porque Rebecca está despampanante y si llega a ser ella la que interpreta las canciones me enamoro definitivamente de ella, vamos, que me enamoro más.


Mi recomendación:

Para los amantes del cine, de los musicales, del arte, de la música, del circo, del espectáculo, de lo bueno de la vida, id a verla, id al cine, vedla en grande. Si no te gusta nada de lo anterior, cómprate una piqueta y rompe esa maldita capa protectora para que salga a brillar tu sensibilidad, después vete al cine y la ves.