lunes, 24 de abril de 2017

LIFE (VIDA) (2017). Daniel Espinosa

Dicen que si les dejas unos lápices a unos monos, éstos serían capaces de escribir las obras completas de Shakespeare si les dieras un tiempo infinito. Yo lo creo, porque es una evidencia. También es una evidencia que en el infinito del espacio y en un tiempo sin límites acabará existiendo vida, no en uno, sino en muchos planetas. La cuestión es si ese momento solapa con el nuestro, es decir ¿Nos encontraremos con ellos?

Yo no creo en los enunciados alarmistas de los seguidores de las teorías del calentamiento global, aunque sé que algo de eso hay, pero por supuesto enfocado desde otro punto de vista, por esa razón tampoco puedo creer en todas sus memas teorías asociadas. Estos razonamientos lo único que demuestran es mucha flojera mental por parte de quienes los exponen, sobre todo a nivel energético. Estamos y estaremos siempre sujetos a cambios radicales en una escala temporal cósmica y precisamente gracias a esos cambios existe la diversidad biológica y existe el hombre. Existimos. No debemos empecinarnos en conseguir la estabilidad, no lo conseguiremos, además es presuntuoso y egoísta, vivimos en evolución, y esta nos arrollará. Pero esto no significa que debamos ser destructivos, tenemos la obligación de ser cuidadosos con lo que tenemos, porque no serlo también es tremendamente egoísta aunque sea a nivel micro-temporal.

Life es una buena película, desde luego tiene cierta elegancia, y cierto arte. Clarísima heredera por supuesto de Alien, el octavo pasajero (1979) y de Gravity (2013) 2001, seguramente hubiera subido muchos enteros con unos cuantos gramos de 2001 Una odisea del espacio (1968), vaya, como si en un momento dado hubiera abandonado la senda del thriller para tomar definitivamente el camino de la Ciencia Ficción.

Está muy bien rodada y montada, siguiendo las pautas de movimiento marcadas por Alfonso Cuarón en Gravity el director sueco Espinosa consigue definitivamente introducirnos en la estación espacial, y esto es algo fundamental para hacernos participar del terror y el suspense al estilo del más puro Ridley Scott en Alien. Esto unido a que la película nos lleva por la historia a buen ritmo, la hace agradable de ver.

A pesar de lo dicho la película está en marea baja con respecto a la pleamar de las mencionadas. Creo que con un poquito más de Fondo nos hubiéramos ido todos a casa sin dormir. ¿Acaso no habría sido más apasionante dialogar sobre la posibilidad que plantea el guión?

Los actores están bien, aunque los papeles, ya se sabe, en el espacio un especial dramatismo no hace falta aunque se masque la tragedia.

Mi recomendación:

Para los amantes de la ciencia ficción esta es una película que no hay que perderse, además hay que verla en cine. Si te gusta el terror, pues también te la recomiendo, aunque si por el contrario no eres de terror ni de ciencia ficción, ya me lo pones difícil, a lo mejor te convenzo con Rebecca Ferguson, Jake Gyllenhaal o con Calvin….


sábado, 4 de marzo de 2017

MOONLIGHT (2016). Barry Jenkins

La panorámica circular alrededor de Klaus Kinski que nos dejó Werner Herzog en Aguirre, la cólera de Dios (1972) es un hito en la historia del cine. Hoy he vuelto a ver otra panorámica circular que ha hecho mejor aún al travelling de Herzog.

Las leyes de la Gestalt establecidas por el psicólogo Max Wertheimer y sus seguidores son unas reglas que explican el origen de las percepciones a partir de los estímulos. Vienen a decir que ciertos estímulos originan ciertas reacciones o percepciones en la mente humana. Estas leyes son muy útiles a la hora de provocar reacciones. Utilizar técnicas que provoquen estímulos a destiempo y sin razón no tiene sentido, es más pueden confundir.  Comenzar una película poniendo el acento sobre dos personajes sin un protagonismo principal es confuso e incoherente, no deja de ser el preludio de una serie de catastróficas desdichas que bien pudieran llevarte a terminar con los huesos en un hospital, o por no exagerar, a "salirte" de una película.

Moonlight es una película que pretende tener mucho Fondo, es una película para mi gusto excesivamente intimista, y lo intimista difícilmente adquiere grandeza, pero además tiene un problema muy grave: es una película que no se explica bien, no se lee bien, es una película en la que no funciona la sintaxis, nunca le acompaña la forma. La película es lenta, tremendamente lenta, tanto que consigue que te evadas, que te "salgas" (de hecho hubo gente que se levantó a media película y se fue). Es una película que no provoca empatía, ni la trama ni los actores lo consiguen, que no te hace sufrir, ni te cabrea, está mucho más cercana al encefalograma plano. Para colmo, la cámara al hombro, omnipresente y nerviosa, es excesiva, como la cámara oculta de callejeros o de un documental a la carrera, lo cual te distancia mucho más de la trama, del personaje y de sus problemas. La película, para terminar con sus desdichas se divide en tres partes, excesivamente inconexas, en las que se han elegido actores tan alejados físicamente que los personajes a los que representan desaparecen y aparecen totalmente irreconocibles, esto te echa definitivamente del argumento.

¿Óscar a la mejor película? Que no te engañen. Queda demostrado que para galardonar a esta película se han mirado otros valores que nada tienen que ver con el cine. Así es que al menos, los que vayáis a verla porque tiene el Óscar a la mejor película, sabed que no es la mejor película ni nada que se le parezca. Esto es sólo mi opinión, pero leyendo periódicos hay otras opiniones no menos dignas que la mía. Los visitantes del futuro pensarán que este año no se ha hecho nada bueno.

Cuando nos roban la verdad la podredumbre y la hipocresía se apoderan de la vida. La verdad no es algo que se decida, ni siquiera por la mayoría, la verdad existe sólo por su contraposición al mal y realmente es lo que nos hace libres. Los personajes con problemas similares a los que se tratan en la película no se merecen esto, lo que se merecen es una película que sea una obra de arte de VERDAD.

Mi recomendación:

Hoy me ahorro la recomendación por razones obvias.

miércoles, 8 de febrero de 2017

MÚLTIPLE (2016). M. Night Shyamalan

Desde hace cierto tiempo me dicen que he cambiado. Yo no lo recuerdo. No sé realmente lo que me quieren decir. Dicen que no soy yo, que no soy el mismo, que es como si otra persona habitara mi cuerpo, otra mente, pero no sólo eso, me dicen que tampoco sigo mis aficiones de toda la vida, ni mis costumbres tampoco, pero yo no siento eso, siento que lo que me gusta ahora me ha gustado siempre, mis aficiones son las mismas y mis anhelos también. No sé, por tratar de acercarme al pensamiento de quienes me conocen quiero pensar que puede que , en parte, tengan razón, que tal vez hay circunstancias ajenas a uno que le hacen cambiar, tal vez hay actuaciones de otras personas que provocan una modificación en el comportamiento de uno, algo así como el principio de acción y reacción expresado en la tercera ley de Newton pero llevado a la conducta humana, en realidad lo que se conoce en el mundo de la psicología como conducta reactiva. Tal vez sea eso…, …pero es muy raro, en el fondo creo que a mí nunca me gustó mi plato favorito, la carne de rata cruda…

Es muy extraño despertar y encontrarse un párrafo como el anterior escrito en tu ordenador personal, yo desde luego no sé quién lo habrá tecleado, me he quedado dormido hace un rato. Pero ¿Dónde está la barrera que separa un estado de ánimo de una doble personalidad? Seguramente, aunque yo no soy experto en la materia, el límite está en esa línea que separa la aceptación y el rechazo de la propia entidad y sus circunstancias, línea que se atraviesa inconscientemente al no aceptar dicha realidad o no poder enfrentarla. Al menos eso creo que piensa mi hermano mayor, que es psicólogo, aunque no lo hemos comentado porque no nos vemos mucho.

El director de películas como El sexto sentido (1999), Señales (2002) y El bosque (2004) entre otras, nos trae ahora una historia cimentada sobre el TID (Trastorno de Identidad Disociativo), un tema que sin lugar a dudas da mucho juego.

Shyalaman es un director con mucho oficio, lo cual siempre es garantía de que no tiras el dinero, sus películas lo valen, y esta no es menos. Además produce, escribe guiones, dirige y hasta actúa en muchas de ellas. Sí, lo habéis adivinado, es ese Dr. Hill con pinta de indio que sale en El sexto sentido y es Ray Reddy en Señales…, pero en esta también sale (ahora toca jugar a descubrirle viendo la película, como hacíamos con Hitchcock).

La película está interesante, Shyamalan tiene muchos recursos y los sabe utilizar, es un experto en suspense y no necesita apoyarse en ningún caso en lo gore. Es de los que saben recordarte que existe la cara oculta de la luna sin que la veas, vaya viene a ser como un técnico en el "fuera de plano".

James McAvoy bien, aunque creo que no para tirar cohetes


Mi recomendación:

Si te gusta el género, una buena película de suspense o terror psicológico. Si por el contrario no te gusta el suspense, te aconsejo que aproveches para ir a verla cuando cambies de personalidad.


sábado, 4 de febrero de 2017

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND) (2016). Daniel Chazelle

¡¡Peliculón!!

La verdad es que lo podría dejar aquí, pero diré más: reconozco que estaba muy equivocado, lo siento Roberto, tienes que verla. Estaba muy equivocado respecto a que esta película era solamente un pastelón, estaba muy equivocado respecto a Emma Stone, que nunca me encajó en Birdman (2014) de A. González de Iñárritu ni en Magia a la luz de la luna (2014) del a veces gran Woody Allen y estaba muy equivocado respecto a Ryan Gosling, a quien consideraba incapacitado para el romanticismo a pesar de su gran capacidad como actor. No estaba equivocado, sin embargo, sobre Damien Chazelle, quien hizo un espléndido trabajo con Whiplash (2014), y ahora es capaz de superarlo con creces.

Las obras maestras son producto del conocimiento del artista, del amor por lo que hace, del trabajo intenso, de la técnica, de la inspiración y por qué no, de la casualidad. Creo que Damien Chazelle cumple las cinco primeras premisas y además, en este caso la casualidad también jugó sus cartas el día que tanto Miles Teller como Emma Watson rechazaron participar en la película (el uno por el vil dinero, la otra por la presunta gloria de participar en La Bella y la bestia. Lo curioso es que mientras Watson decidía esto, Gosling rechazó el papel de Bestia en esa misma película). Desde luego ahora que la he visto, jamás me podré imaginar a Watson y Teller en esos papeles, que serán para siempre de Stone y Gosling.

La ciudad de las estrellas es la mejor película que he visto en los últimos dos años. Acumula todas las virtudes que se le pueden exigir a una obra de arte, tiene historia y referencias, es innovadora y evocadora, tiene ritmo y tiene tempo, endulza pero no empalaga, destila amor por el cine pero no emborracha, tiene recursos: guión y técnica, fotografía, música, y de la buena, coreografía y montaje, color, mucho color como el fauvismo, como los grandes musicales, tiene guiños, a Casablanca (1942) de Michael Curtiz, a Un americano en París (1951) de Vincente Minnelli, a Ingrid Bergman, tiene cine dentro del cine, y esto le gusta a todo el que ama el cine, tiene unas interpretaciones magníficas, yo personalmente me quito el sombrero, jamás pensé que Gosling fuera capaz de tocar el piano en esas escenas, y lo toca de verdad, ni me creí que Stone fuera capaz de bailar. La película tiene Fondo y tiene muchísima Forma.

Los bailes son magníficos, la coreografía excepcional, la banda sonora buenísima. El primer número musical me sorprendió y definitivamente hizo que me cayera dentro de la película. El baile de claqué bestial. Algunos están pensando "Vaya, un musical de esos pesados con una cancioncita cada 5 minutos…" meeec!!! Error! Hay pocos números musicales, además no cortan el ritmo y son buenísimos, de antología y la música mejor.

En definitiva: ¡¡Peliculón!!


Mi recomendación:

Si te gustan los musicales, no te la puedes perder, es el musical de este siglo. Si por el contrario no eres de musicales también debes ir también a verla, es un peliculón. Aún así, sé que habrá algunos a los que no les gustará….

….Nadie es perfecto!

domingo, 15 de enero de 2017

SILENCIO (2.016). Martin Scorsese

Porque si no hay silencio, o si éste se rompe para enviar una señal ¿Dónde queda la fe?

La lucha entre la razón y la fe podría llegar a ser encarnizada si no fuera porque la razón y la fe viven en universos distintos sin posible intersección entre ellos. La razón no tiene nada que demostrar en el universo de la fe, y por otro lado la fe no puede hacernos creer como norma lo que nos niega la razón. 

Es posible que se puedan seguir razonamientos para llevar la existencia de una manera virtuosa, pero siempre faltará la segunda componente que sólo depende de una decisión personal, de una actitud para enfrentarse a la vida y que nos forja como auténticos seres humanos. Dios no es objeto de inteligencia, sino de fe.

Básicamente este es el planteamiento de ésta, para mí, gran película del maestro Scorsese. Película que recrea la novela homónima de Shusaku Endo en la que se narra la persecución de los cristianos durante el siglo XVII en Japón.

El Fondo de la película es duro, terriblemente duro. El viaje entre las olas de la razón y la marea de la fe por el que nos transporta Martin Scorsese, nos sumerge definitivamente en un mundo muy complejo, en un lugar difícil de abordar sin ayuda de conceptos de corte teológica, pero la elegancia con la que Scorsese dibuja la historia, las pinceladas de seriedad y honestidad con las que salpica el lienzo, y los brochazos de majestuosidad y belleza que nos ofrece en cada plano hacen que el periplo por sus fotogramas sea gratificante.

Probablemente es la película más complicada de Scorsese, conozco a personas que se han salido a media película, también durante la sesión a la que yo asistí se salieron algunas personas. Lo aviso, no es fácil, también puede llegar a hacerse algo pesada, y dura, muy dura, profunda y dolorosa sólo salpicada de algún pellizco de humor provocado por el personaje de Kichijiro que de alguna manera, y aunque sea injustamente, produce la sonrisa del espectador ansioso tras tanta tensión.

No es sin embargo una gran película de actores, lo cual no significa que estén mal, Andrew Garfield bastante bien, Adam Driver también, Yosuke Kubozuka genial, aunque desde luego esta no es película ni papel para Liam Neeson. Esta es una película de Director, de cámara, encuadre, fotografía, tempo y montaje.

Estremecedor el silencio que llenó la sala al terminar la proyección, creo que nunca lo había sentido en el cine de esta manera.


Mi recomendación:

Yo te recomiendo que la veas, además no estoy escribiendo sobre este arte para recomendar a nadie que no vaya al cine. Es una película para ver algo nuevo, algo un poco distinto, y algo que no va a dejar a nadie indiferente, probablemente por su temática tan difícil y conflictiva, pero también es una buena historia, y sobre todo es buen cine. Tienes que tener fe en lo que digo…

sábado, 7 de enero de 2017

PASSENGERS (2016). Morten Tyldum


El motor que mueve al mundo es el egoísmo, si no fuera por el egoísmo  no estaríamos aquí y en este momento. Cualquier elección que hace una persona es para buscar una mejora, si elige beneficiarse directamente con, por ejemplo, el trozo mayor del pastel está buscando sentirse más saciado y degustar más tarta, pero si elige beneficiar a otro con ese trozo mayor lo hará porque así se encuentra mejor, aunque sea por una cuestión de conciencia o bienestar de espíritu. Al final todo depende de esa lucha interna y continua entre el cuerpo y el alma que se establece en cualquier ser humano, la única diferencia entre las dos posibilidades de elección tiene como trasfondo el balance entre el bienestar físico-terrenal y el ético-espiritual.

Ya he dicho en alguna ocasión que el ser humano es malo por naturaleza, en este caso tal vez debiera decir que es “impaciente por naturaleza” (la impaciencia también es una maldad) pues es verdad que resulta de una mayor inmediatez el beneficio de tomar el mayor trozo de pastel que el beneficio de cederlo, porque esta acción de más altas miras seguramente será recompensada mucho más tarde aunque mejor.

Las situaciones límite, como la que se plantea en esta historia nos ponen en el borde del abismo, ese desagradable lugar donde a veces brota lo mejor y otras lo peor del ser humano. Evidentemente no os voy a decir lo que brota ni tampoco de qué sabor es el pastel, pero reconozco que está bastante rico aunque a mí no me guste...

Por cierto, debéis entender que en el ciber-mundo las ironías, como en la radio, no se entienden. Yo mismo cometo muchas veces el error de practicarlas en el Facebook o en el Whatsapp y os aseguro que he tenido serios malentendidos por ese motivo, o éstas van acompañadas de una visual directa entre dos seres humanos o no suelen ser bien interpretadas. Tened siempre cuidado cuando habléis delante de un robot.

Me encanta la ciencia ficción, y me parece una buena película, aunque con algún que otro perdonable error. Está claro que el mundo del cine no se acaba de aprender la Teoría de la Relatividad del tío Alberto.

Jennifer Lawrence está muy bien, y Chris Pratt también, Lawrence Fishburne incombustible. Lo de Andy García sinceramente es de coña total. Buenos efectos especiales y, aunque estamos en la era digital es de sabios reconocer que la estética de la película está muy cuidada. En cualquier caso prefiero quedarme con el evocador recuerdo que el tempo, el montaje y la trama me ha traído sobre una grande del género: Naves Misteriosas (1972) de Douglas Trumbull.

Mi recomendación:


Si te gusta la ciencia ficción, no te la puedes perder. Si por el contrario no eres de ciencia ficción debes ir también a verla, en el fondo es una película sobre el ser humano.