martes, 12 de enero de 2016

EL DESAFÍO: THE WALK (2015). Robert Zemeckis

De alguna forma  muchos de nosotros podemos influir en modificar la ley de probabilidades que decidirá nuestra manera de morir. ¿Un pensamiento macabro? Puede ser.

Philippe Petit, de una manera totalmente voluntaria decidió arriesgar su vida, modificar la ley de probabilidades, y desequilibrar la balanza durante un tiempo hacia el lado de un desenlace trágico. Sin embargo la balanza de las probabilidades no siempre acaba cayendo hacia el lado de mayor peso, curiosa balanza ésta, a veces cae hacia el otro lado. Philippe tiene 66 años en la actualidad.

La elección de Philippe lo fue en un marco de total libertad. En otras ocasiones la probabilidad es condicionada. Personalmente hay un hecho histórico que a mí me ha marcado, como a muchísimas otras personas. Desde que vi de nuevo las dos Torres Gemelas en esta película conecté en continuo con dichos recuerdos, y, a pesar de seguir la historia de Petit, no pude dejar de pensar en toda aquella gente que condicionada por un horrible incendio provocado por asesinos deslizó la balanza hacia el más trágico de los sucesos escogiendo definitivamente la manera en la que morirían.

Tal vez es algo personal, pero para mí, las protagonistas indiscutibles de esta película son las Torres Gemelas del WTC. Incluso pienso que la forma pseudo-documental que le da Zemeckis a la película presentándolas continuamente como fondo tan real y tan fantasmagórico a la vez es ciertamente intencionado. Las Torres están siempre ahí, y el punto de vista elegido para contar toda esta historia es ni más ni menos que La Libertad (la estatua): Todo un juego simbólico. Nunca he creído en las casualidades, tengo que pensar que Zemeckis no ha obrado como una gallina sin cabeza para plantear así esta película, por lo que quedo afianzado en que esto no es algo que viva exclusivamente en mi imaginación.

La película técnicamente es impecable, la recreación de las Twin Towers sobrecogedora, el ambiente, la luz, el sonido, el viento, la atmósfera endiabladamente evocadora y tan real…
Por otro lado, la historia de Philippe Petit, está bien llevada, la verdad es que el hecho en sí no da para mucho, es una historia real y de la que creo que todos conocemos el final, además tampoco es una historia con una repercusión profunda en el propio devenir de la humanidad, pero creo que Zemeckis ha sabido marcar los tiempos y crear la atmósfera de intriga y la tensión necesaria en la cuerda argumental.

Joseph Gordon-Levitt, aquel viejo extraterrestre, Tommy Solomon, embutido en un cuerpo de adolescente en Cosas de Marcianos (3rd Rock from the Sun), (1.996-2.001), una de las mejores series de televisión que he podido ver, aunque por desgracia muy pocos episodios, logra estar a gran altura (y tanta!) en ésta, su primera gran película como protagonista.


Mi recomendación: Si te gusta el cine histórico, aunque no sea épico, debes ir a verla, es una película muy bien narrada y, a mi juicio, con varias lecturas históricas alternativas. Si no te gusta la historia, a lo mejor tampoco sabes quien fue Philippe Petit, y que su pase vitalicio para visitar las Torres Gemelas lamentablemente ha caducado.

domingo, 3 de enero de 2016

STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA (2015). J. J. Abrams

Todavía recuerdo con cariño el día que algún señor con linterna nos acomodó a Silvia y a mí en unas butacas antes de ver la primera película que se estrenaba en España de esta saga, Star Wars, La guerra de las Galaxias. Corría el año 1977 y aquello sonaba muy bien. Me gustó, más bien me entusiasmó, creo que nunca había visto algo tan visualmente potente recorriendo una pantalla. No me considero un friki de la saga pero finalmente he visto todas las películas, puro entretenimiento, imaginación y fantasía a veces conectada con la realidad más profunda de la esencia del ser humano, pero no me voy a enrollar con nada de eso, no os asustéis, me quedaré flotando en el mismo plano que rompe el sonido de una espada láser cuando cambia de orientación.
El Halcón Milenario llevaba ya demasiado tiempo en el dique seco, y al parecer han decidido por fin a arrancarlo tras arreglar el sensor que Lando Calrissian se cargó durante el ataque a la Estrella de la Muerte en el Retorno del Jedi. El nuevo sensor rectangular es, evidentemente de mayor capacidad y mucho más funcional, incorpora nuevos extras y además es una muestra de la continuidad que la nueva productora de la saga quiere dar a las últimas películas.
Bromas aparte, se nota en esta última película que la nueva productora se apoya mucho más en la estética, apariencia y aroma de las tres primeras películas estrenadas, episodios IV, V y VI, que en las otras tres, y sin lugar a dudas toma como emblema a la que dio origen a todo este fenómeno cultural que lleva marcando en parte la historia del cine de ciencia ficción aventura y la vida de algunos frikis durante los últimos casi 40 años.
La película, sin entusiasmarme (será que me estoy haciendo mayor) me ha gustado, merece la pena. A los incondicionales desde luego no les va a defraudar, y creo que ha sido todo un acierto que se referencie básicamente en el Episodio IV.
Me han llamado la atención los cambios de ritmo que suponen los reencuentros con los personajes clásicos, Han Solo, Chewbacca, Leia, C-3PO…, diría que esos cambios de ritmo son como fanfarrias al recibimiento de los personajes de importancia, son como un homenaje a las canas (será que también se están haciendo mayores?).

Mi recomendación: Si te gusta la saga, no te digo nada. Sé lo que vas a hacer. Si no eres muy fans (Sí, no os riáis, yo digo fans) de estas películas: no importa, es una evidencia que esta saga va a grabar su impronta en 40 años de cine, así es que si quieres al cine, tarde o temprano la vas a ver, y lo sabes….