De alguna forma muchos de nosotros podemos influir en
modificar la ley de probabilidades que decidirá nuestra manera de morir. ¿Un
pensamiento macabro? Puede ser.
Philippe Petit, de una manera
totalmente voluntaria decidió arriesgar su vida, modificar la ley de
probabilidades, y desequilibrar la balanza durante un tiempo hacia el lado de
un desenlace trágico. Sin embargo la balanza de las probabilidades no siempre
acaba cayendo hacia el lado de mayor peso, curiosa balanza ésta, a veces cae
hacia el otro lado. Philippe tiene 66 años en la actualidad.
La elección de Philippe lo fue en
un marco de total libertad. En otras ocasiones la probabilidad es condicionada.
Personalmente hay un hecho histórico que a mí me ha marcado, como a muchísimas
otras personas. Desde que vi de nuevo las dos Torres Gemelas en esta película
conecté en continuo con dichos recuerdos, y, a pesar de seguir la historia de
Petit, no pude dejar de pensar en toda aquella gente que condicionada por un
horrible incendio provocado por asesinos deslizó la balanza hacia el más
trágico de los sucesos escogiendo definitivamente la manera en la que morirían.
Tal vez es algo personal, pero
para mí, las protagonistas indiscutibles de esta película son las Torres
Gemelas del WTC. Incluso pienso que la forma pseudo-documental que le da
Zemeckis a la película presentándolas continuamente como fondo tan real y tan
fantasmagórico a la vez es ciertamente intencionado. Las Torres están siempre
ahí, y el punto de vista elegido para contar toda esta historia es ni más ni
menos que La Libertad (la estatua): Todo un juego simbólico. Nunca he creído en
las casualidades, tengo que pensar que Zemeckis no ha obrado como una gallina
sin cabeza para plantear así esta película, por lo que quedo afianzado en que
esto no es algo que viva exclusivamente en mi imaginación.
La película técnicamente es
impecable, la recreación de las Twin Towers sobrecogedora, el ambiente, la luz,
el sonido, el viento, la atmósfera endiabladamente evocadora y tan real…
Por otro lado, la historia de
Philippe Petit, está bien llevada, la verdad es que el hecho en sí no da para
mucho, es una historia real y de la que creo que todos conocemos el final,
además tampoco es una historia con una repercusión profunda en el propio
devenir de la humanidad, pero creo que Zemeckis ha sabido marcar los tiempos y
crear la atmósfera de intriga y la tensión necesaria en la cuerda argumental.
Joseph Gordon-Levitt, aquel viejo
extraterrestre, Tommy Solomon, embutido en un cuerpo de adolescente en Cosas de Marcianos (3rd Rock from
the Sun), (1.996-2.001), una de las mejores series de televisión que he
podido ver, aunque por desgracia muy pocos episodios, logra estar a gran altura
(y tanta!) en ésta, su primera gran película como protagonista.
Mi recomendación: Si te gusta el
cine histórico, aunque no sea épico, debes ir a verla, es una película muy bien
narrada y, a mi juicio, con varias lecturas históricas alternativas. Si no te
gusta la historia, a lo mejor tampoco sabes quien fue Philippe Petit, y que su
pase vitalicio para visitar las Torres Gemelas lamentablemente ha caducado.

