Todavía recuerdo con
cariño el día que algún señor con linterna nos acomodó a Silvia y a mí en unas
butacas antes de ver la primera película que se estrenaba en España de esta
saga, Star Wars, La guerra de las Galaxias. Corría el año 1977 y aquello
sonaba muy bien. Me gustó, más bien me entusiasmó, creo que nunca había visto
algo tan visualmente potente recorriendo una pantalla. No me considero un friki
de la saga pero finalmente he visto todas las películas, puro entretenimiento,
imaginación y fantasía a veces conectada con la realidad más profunda de la
esencia del ser humano, pero no me voy a enrollar con nada de eso, no os
asustéis, me quedaré flotando en el mismo plano que rompe el sonido de una
espada láser cuando cambia de orientación.
El Halcón Milenario
llevaba ya demasiado tiempo en el dique seco, y al parecer han decidido por fin
a arrancarlo tras arreglar el sensor que Lando Calrissian se cargó durante el
ataque a la Estrella
de la Muerte
en el Retorno del Jedi. El nuevo sensor rectangular es, evidentemente de mayor
capacidad y mucho más funcional, incorpora nuevos extras y además es una
muestra de la continuidad que la nueva productora de la saga quiere dar a las
últimas películas.
Bromas aparte, se nota en
esta última película que la nueva productora se apoya mucho más en la estética,
apariencia y aroma de las tres primeras películas estrenadas, episodios IV, V y
VI, que en las otras tres, y sin lugar a dudas toma como emblema a la que dio
origen a todo este fenómeno cultural que lleva marcando en parte la historia
del cine de ciencia
ficción aventura y la vida de algunos frikis durante los últimos casi 40 años.
La película, sin
entusiasmarme (será que me estoy haciendo mayor) me ha gustado, merece la pena.
A los incondicionales desde luego no les va a defraudar, y creo que ha sido
todo un acierto que se referencie básicamente en el Episodio IV.
Me han llamado la
atención los cambios de ritmo que suponen los reencuentros con los personajes
clásicos, Han Solo, Chewbacca, Leia, C-3PO…, diría que esos cambios de ritmo
son como fanfarrias al recibimiento de los personajes de importancia, son como un
homenaje a las canas (será que también se están haciendo mayores?).
Mi recomendación: Si te
gusta la saga, no te digo nada. Sé lo que vas a hacer. Si no eres muy fans (Sí,
no os riáis, yo digo fans) de estas películas: no importa, es una evidencia que
esta saga va a grabar su impronta en 40 años de cine, así es que si quieres al
cine, tarde o temprano la vas a ver, y lo sabes….

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