jueves, 12 de mayo de 2016

EL HÉROE DE BERLIN (2016). Stephen Hopkins

No me considero racista, no lo soy, creo en la diversidad porque nos enriquece. No todos somos iguales, está claro que los negros corren y saltan más que los blancos y su piel es más resistente a los rayos del sol, los blancos también tendremos algo bueno, pero todavía no se el qué. Y que nadie se ofenda porque yo use el término negro, porque los términos no son despectivos, no tienen esa capacidad: Las personas lo son, las mentes tienen esa capacidad. ¿Qué diablos tiene de malo el término negro si para mí siempre ha sido tan digno como blanco? Siempre utilizo dicho término desde la perspectiva de la igualdad en dignidad y en derechos humanos, y lo uso porque además estoy harto de escuchar otros estúpidos términos como "afroamericano" ¿Y los africanos y los negros de Francia o de Holanda? o "de color" ¿De qué color? ¿Color rosa o marrón oscuro?

La igualdad entre razas y entre sexos se encuentra en la dignidad y en los derechos humanos, todos somos igualmente dignos y todos tenemos los mismos derechos humanos (y deberes como humanos), pero no todos somos iguales ni lo seremos jamás, aunque haya personas a las que esto no les gusta. Hay gente que necesita uniformar y unificar, arrebañar y homologar, robotizar y lobotomizar, y lo hacen siguiendo métodos de ingeniería política e ingeniería social, también utilizan la propaganda así como la terminología (términos como "corrección política"). El mismísimo Hitler utilizó este procedimiento para intentar controlar el mundo, pero no os confundáis hoy también lo están utilizando hasta la saciedad en las naciones más democráticas y libres, aunque muy sutilmente, es una tendencia natural del hombre: uniformar, ordenar y unificar es el proceso a seguir para el control de cualquier sistema complejo. Si os gusta seguidles, pero a mí no me van a enrolar jamás, soy uno, único y distinto, siempre lo he sido y siempre lo seré, y nunca seré "políticamente correcto".

La película El héroe de Berlín, como todos sabéis nos cuenta la historia de Jesse Owens, que todos conocéis, o casi todos: la historia del hombre que le dio una buena cucharada de superioridad racial con gotitas de distinción al mismísimo Adolf Hitler en su propia casa y ante los ojos de todo el mundo. Hasta ahí, genial!

Lo malo de la película casi lo he dicho ya, relata unos hechos históricos y ciertos en un 99% y como no tiene mucho más, pues nos deja flojos. Y no digo que haya que inventarse la historia, lo que digo es que hay muchísimas formas de contar la misma realidad, por eso Don Miguel de Cervantes es un genio y otros escritores no lo son. En esta película falta todo, falta basa, fuste y capitel, falta un buen comienzo, falta intriga, suspense, desarrollo, y falta sobre todo desenlace. Y todo eso se hace con ciertas herramientas como la luz, el color, el tempo, los planos, los diálogos, la música, las actuaciones, la cuchilla de cortar fotogramas y la cola de montar.

También le falta mucha autocrítica a la película, y esto tiene que ver con el Fondo más que con la Forma. No está bien ver sólo vigas (si, vigas y no pajas. Eran vigas) en el ojo ajeno y no ver las vigas en el tuyo (que también eran vigas).

En definitiva no es una gran película. Entretenida sí, los hechos lo son, pero mal contada también. Mucho me temo que es otra mediocre película de Stephen Hopkins a juntar con su Depredador 2 (1990) o su Pesadilla en Elm Street 5 (1989) y otras cuantas.

Mi recomendación es que si os gusta la historia vayáis a verla el día del espectador para que no os salga cara, y si no os gusta podéis esperar a que la pongan en la 2 dentro de 20 ó 30 años.


P.D. Dije que la película es histórica al 99% porque hay algo que no cuenta la película tal y como sucedió: Hitler dio la mano y felicitó a Jesse Owens, pero no ante las cámaras, y esto no lo digo yo, lo dijo el mismo Owens en multitud de ocasiones así como algún otro testigo. Sí es  verdad que quien nunca le felicitó ni le recibió fue Franklin D. Roosevelt. Lamentable y bochornoso.

jueves, 7 de abril de 2016

LA HABITACION: ROOM (2015), Lenny Abrahamson

Soy de los que piensan que las personas nacemos como "Tabula rasa" y que las experiencias que vivimos durante el comienzo de nuestras vidas moldean nuestra manera de percepción, nuestra personalidad y nuestro pensamiento. En este sentido me posiciono claramente con la teoría del filósofo inglés John Locke: De alguna manera, experiencias no convencionales durante el inicio de nuestras vidas, hacen que nuestra forma de ser en el futuro sea poco convencional.

Existe otra teoría (René Descartes) que dice que el hombre nace, no se hace, o que al menos ciertos conceptos vienen "grabados de fábrica" en los seres humanos. A ésta, podríamos llamarla la teoría de la predestinación, es decir, una persona está predestinada a pensar y razonar de una manera singular o teledirigida simplemente por su naturaleza. Yo no creo en esto, o al menos no creo totalmente. Pienso más bien que los seres humanos somos como los metales, unos más duros, otros más blandos, y de alguna manera todos moldeables con más o menos esfuerzo, independientemente de que nuestra naturaleza, como la de los metales, sea distinta.

En definitiva: Es imposible que una persona como el protagonista de la película tenga, después de la experiencia por él vivida, un comportamiento normal: la mente siempre es moldeable, excepto si se rige por las leyes del conocimiento y de la razón pura (lo cual en realidad es una paradoja, ya que esto también se adquiere, pero esto daría muchísimo de lo que hablar...) Simplemente diré, como regla general que a mayor edad, mayor conocimiento y por lo tanto menor capacidad de ser moldeado. Ved la película.

De todo esto se habla en esta magnífica película, el Fondo por lo tanto está servido. Pero la Forma no le va a la zaga. El inicio de la película te secuestra del resto de tu vida, patea tus problemas y te sumerge en un sobrecogedor episodio de angustia vital: Se produce el milagro del Cine. Ese milagro que hace que te olvides del tiempo y que te olvides de que existes.

Lenny Abrahamson utiliza en esta fase de la película imágenes incompletas, cortas, forzadas aposta y poco abiertas. Son los propios encuadres los que proporcionan el suspense y la angustia hasta que ceden el relevo poco a poco a la acción. Simplemente genial. La luz, el medido movimiento de la cámara, el sonido...

Brie Larson de Óscar. Normal que se lo haya llevado TODO: el Óscar, el Globo de Oro, el BAFTA, el Independent Spirit Award, el Premio del Sindicato de Actores, el ACC…

Jacob Tremblay, para mí tiene mucho más mérito, si cabe lo ha hecho mejor que Brie. Pero cómo es el cine! No se ha llevado NADA. Eso sí, tiene toda una vida por delante y seguro que llenará las vitrinas.


Mi recomendación. Hoy lo digo bien claro: Esta película hay que verla sí o sí. Si no la ves, no pienso hablar de cine nunca más contigo…

lunes, 7 de marzo de 2016

AVE, CÉSAR! (2016). Joel y Ethan Coen

¿Cómo es el trabajo de un crítico de cine? ¿Es verdad que si pones bien la película te invitan a comer? ¿Es al revés? ¿Si te invitan a comer pones bien la película? ¿Podría ser tal vez, que cuando alguno de los grandes mete la pata hay que arroparle para que esta industria no se vea perjudicada? ¿Hay que apoyarla con mentiras para que el público vaya al cine y comulgue con ruedas de molino? o ¿Tal vez es que no tenemos juicio y como la película es de los Coen es buena porque tú lo vales?

Es sorprendente que las valoraciones de los críticos tanto extranjeros como nacionales, la pongan por la nubes, de 8 sobre 10 para arriba, y sin embargo la media de votaciones generales de público no pase del 5,7 (sobre 10 también). ¿El público es tonto?

No, el público no es tonto. El arte se hace para disfrute del público y no para el de los críticos. El arte en general y el cine en particular existe por y para el público, y tiene que satisfacer al público. El público es quien tiene que entenderlo, disfrutarlo, experimentarlo y sentirlo, es quien tiene que notar las sensaciones que la obra produce. Si no hay público no hay película, las imágenes se perderían en el vacío sin registrarse en ninguna retina.

La película nos retrata el cine desde el punto de vista del productor cinematográfico, es un nuevo paseo de los hermanos Coen por el mundo del cine, pero a mi entender, mucho más flojo que su Barton Fink (1.991). Mientras salía del cine, un señor que andaba justo detrás de mí le decía a sus acompañantes "Es una película sin principio ni final…", yo hubiera dicho "sin pies ni cabeza", de alguna forma los Coen han creado un entorno para homenajear al cine musical de los 50, Esther Williams, Un día en Nueva York, etc..., esto es lo mejor de la película, pero el entorno no vale, el entorno se queda corto, los numeritos musicales quedan inconexos por culpa de una historia sin historia y, lo peor, sin gracia. He leído que es una película divertidísima, os garantizo que yo fui la persona que más se rio del cine, y me reí dos veces.

Está realmente que se sale Josh Brolin. George Clooney, en su punto: bien. Y Channing Tatum con mayúsculas: fenomenal en su escaso papel. Esto, junto a los números musicales es lo que para mí merece la pena, también la fotografía bien ambientada. Lo demás se me hizo algo pesado, me caí de la línea de interés a la media hora y eso fue un auténtico revés para mí, porque los que me conocen saben que soy fanático de los Coen y que iba a ver esta película con gran interés.

Mi recomendación: Si te gustan los musicales de los años 50 ve a verla aunque la película no sea gran cosa, hay una emulación con cierto aire de homenaje cargado de referencias a este género.  ¡Ay amigo! Si no te gustan los musicales, no sé qué decirte, desde luego los hermanos Coen son "de culto" con lo que casi todos los amantes del cine iréis a verla diga yo lo que diga. Pues eso: ¡Id y ved!

Nota final: Creo que se nota en mi redacción las pocas ganas que tenía yo de escribir estos comentarios, y es que me ha costado mucho. No me he notado fluido como en otras ocasiones, he estado inconexo, aunque he intentado no estar "diatribático".

domingo, 28 de febrero de 2016

LA GRAN APUESTA (2015), Adam McKay

La riqueza es exactamente como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo cambia de manos. La alegría que suele generar el ingreso de una cantidad abominable de dinero se sustenta ni más ni menos que en el empobrecimiento de otras personas, por lo que bien pensado, no debería producir alegría, sino tristeza. De ahí las famosas palabras bíblicas sobre el camello y la aguja. A pesar de esto, nunca le diría que no a un pequeño alivio en mi maltrecha economía.

Los seres humanos no pueden volar, y si alguien os dice que sí, os está invitando a que probablemente os matéis en el intento. Cuando a alguien que no tiene capacidad económica para adquirir una vivienda, un banco le dice que sí puede, le está empujando probablemente hacia la quiebra, la miseria (y ahora no quisiera entrar en si esto es o no es justo, que ese es otro tema).

En realidad os he contado una mentira gorda, y muchos os habréis dado cuenta, era para darle dramatismo al texto: La riqueza sí que se puede crear, se puede generar a base de trabajo, de esfuerzo, de los inventos y de los avances tecnológicos, pero nunca mediante mecanismos financieros.

Yo no soy economista ni mucho menos, pero lo veo así:

El sujeto A compra una casa por 1.000. Supongamos que es su precio y que la casa ya existe y es propiedad del sujeto B. Como A no tiene 1.000, C, que suele ser el malo, le presta esos 1.000, pero le pide que le devuelva 1.300 es decir 1.000 + los intereses que le va a pagar a lo largo de X años: Ya se ha formado la pelota! uno cambia 1.000 por una casa de 1.000 y otro cambia 1.000 y pide 1.300, pero esos 300 no existen, y puede que no existan nunca, el caso es que con esos 1.300 comienza a rodar la bola de nieve montaña abajo: Comienza el mercadeo de futuros, los CDS's, los CDO´s, el mundo de los SWAP´s y todo lo demás.

Todo esto lo trata de explicar Adam Mckay en su película. La verdad es que vista la explicación de esta manera, lo único que puedes pensar es que la película es un soberano "truño", es decir: un bono basura, pero no es así. Digamos que Mckay ha querido meter en su cartera de inversión para los Oscars otros productos financieros con calificación AAA y poco riesgo: Christian Bale, que indudablemente destaca, Brad Pitt, Ryan Gosling, Steve Carrell, y lo ha mezclado con un buen método de hacer cine, método que aumenta el interés del espectador durante el visionado: la utilización de planos cortos y el montaje dinámico. Si a esto le unes detalles de alta gama como el uso de una técnica como el INSERTO o Plano Recurso, que hacía tiempo que  no veía en el cine, la película no solo se hace entretenida, sino que se posiciona bien para los premios de la Academia, aunque yo personalmente no la veo favorita. (INSERTOS son planos que no forman parte de la trama principal de la película y se muestran entre otras cosas, para dar información adicional, o mostrar algún elemento de interés en un momento dado).


Mi recomendación: Si estás interesado por la burbuja inmobiliaria, la crisis, los CDO's, SWAP's, CDS´s, etc, es muy probable que te satisfaga plenamente. Si todo eso de las inversiones y los brokers no te llama la atención, también puedes verla. A pesar de lo aburrido que te parezca el tema, la película está francamente bien hecha, tiene arte, tiene técnica, muestra recursos, es cine. 

martes, 16 de febrero de 2016

EL RENACIDO (2015), Alejandro González Iñárritu

Soy un fanático de la pintura hiperrealista, enamorado de los pinceles precisos, de Antonio López, del aerógrafo, de Jason Degraaf, de las sombras exactas, de Iman Maleki, del ambiente de un cuadro que te envuelve, de Isabel Guerra, de la realidad plasmada en un lienzo, de Don Eddy. Los artistas hiperrealistas no necesitan buscar historias dramáticas ni profundas, tampoco momentos épicos ni personajes ilustres para escribir sus cuadros, sus motivos son cotidianos, normales, simples bodegones ordinarios repletos de objetos que nos rodean. Precisamente este es su triunfo: retratar aquello que conocemos a la perfección para enseñarnos los detalles que ni siquiera nuestros ojos han sido capaces de ver, y convertir el lienzo en un espejo de realidad aumentada que, al final, nos arrebata.

El renacido es un cuadro hiperrealista, no contiene una historia profunda ni filosófica, de esas que nos aturden. La historia es simple, pero la pincelada es de maestro.

No quiero hacer ningún tipo de "spoiler", por lo que trataré de no ser muy preciso.

El Fondo de la película es una historia normal, basada en sentimientos muy humanos, seguramente un tipo de historia muchas veces llevada al cine de forma más o menos exitosa, una historia enmarcada definitivamente por el instinto de supervivencia del ser humano. Lo que le da a la película su valor es la Forma, las pinceladas, el aerógrafo, las sombras, el ambiente y la realidad plasmada en los fotogramas por el pintor de películas hiperrealistas que es Iñárritu, pintura en fotogramas plasmada con soberbia maestría y milimétrica precisión.

La película nos muestra planos-secuencia memorables, ya lo hizo en Birdman, (2.014), aquí más cortos pero de mayor calidad, repletos de ese aroma a técnica, a control. La cámara, como el pincel se convierte así en protagonista, íntimamente cercana al sujeto, galopando junto a él y recorriendo visualmente la grandeza de la escena apoyada en un gran angular capaz de inyectarnos en vena la droga de la inmensidad.

Me reconforta ver que el cine, volviendo a sus orígenes y mostrando algo así como a una locomotora que viene de frente por una vía, sea capaz de volver a cautivar al público y darle esa porción de aventura que se balancea por nuestro cerebro y nos empapa de lo que nuestras rutinarias vidas nos niegan.

No sé si le darán algún premio de la academia, de los grandes me refiero. Por lo que he visto hasta ahora, El Negro se lo merece, pero dos años seguidos es mucho para un extrajero. Mi voto va para él (ah!, que yo no voto…).


Mi recomendación: Cuando la veas no te vas a ir pensando en la historia, te vas a ir impregnado de imágenes, de planos, de secuencias memorables, de gran cine, "That's Entertainment". Si no la ves, no sé qué haces leyendo este blog, lo tuyo seguramente es Sálvame Deluxe, además es gratis. Es más, estoy alucinando con que sepas leer…

martes, 2 de febrero de 2016

LA JUVENTUD (2015). Paolo Sorrentino

Durante nuestra juventud vamos tomando decisiones que almacenamos en la maleta con la que viajamos por la vida, todas estas decisiones y actuaciones son las que modelan nuestro viaje, nuestro futuro.

Desde la perspectiva y la experiencia que aporta la vejez, parece muy fácil ver que si hubiéramos tomado otras decisiones ahora estaríamos mucho mejor. Parece tan fácil como acertar una quiniela los lunes después de que se hayan jugado todos los partidos, pero no es así, la vida es mucho más complicada que todo eso, se rige por la teoría del caos, y aunque creamos que lo tenemos todo controlado hay variables que lo pueden trastocar todo en un momento, ya que las decisiones influyen en las hechos y los hechos influyen en las decisiones. Aunque es verdad que  con un poco de suerte, si empujas en una dirección el objeto se mueve en esa dirección, ¿Quién sabe si al salir a cobrar la quiniela te hubiera atropellado un coche?

Algunos actores o deportistas de élite, como Diego Armando Maradona, pueden ser un claro ejemplo de lo que he escrito, Sorrentino lo sabe.

La película La Juventud debería interpretarse como una bellísima sucesión de imágenes y secuencias que enmarcan una serie de conversaciones e ideas trascendentes sobre el devenir del tiempo, de los sucesos y sus consecuencias, pero en realidad es lo contrario, es una serie de imágenes y secuencias con una belleza inusual que pretenden enmarcarse en una sucesión de referencias al paso del tiempo que intentan ser trascendentes, y esto simplemente rechina.

Probablemente la ligereza es una forma de perversión y seguramente intentar permutar Fondo y Forma sea una ligereza. ¿Qué dice éste? ¿Se ha vuelto loco?

Me explico, en esta película me ha dado la sensación de que existen una serie de imágenes y planos preconcebidos para los que se ha creado una acción, y esto es más parecido a un documental que al Cine, de ahí el estupor silencioso que se produjo en la sala al acabar la película.

La película es de una belleza indiscutible, cada plano y cada gota de luz que baña cada uno de los fotogramas está colocado con maestría y sutil delicadeza, sin embargo la acción tropieza torpemente a cada paso careciendo de intensidad y, a pesar del pausado tempo impuesto al desarrollo de ésta, no cosecha la profundidad que debiera y consiguiendo empujarnos al aburrimiento. Al final son sólo las cautivadoras imágenes que nos regala Sorrentino las que impiden que nos marchemos (a pesar de lo cual  hubo una persona a la que vi  abandonar la sala).

Dos grandes amigos, de esos a los que es imposible separar, analizan distintos hechos en sus vidas y en las vidas de las personas que les han acompañado, mientras trabaja el uno y descansa el otro, en un balneario de los Alpes Suizos. Los personajes que interpretan magistralmente Michael Caine y Harvey Keitel se encuentran rodeados de insólitos y silenciosos personajes, que en algunos casos pretenden ser paradigmas de lo que trata la película.

A pesar de todo lo que pienso y de todo lo que he expresado, a mí me ha gustado ver esta película, me ha hecho pensar, y eso sabéis que es lo que más me gusta. También me ha hecho recordar alguna de esas experiencias en los cines que llamábamos de "arte y ensayo" a las que jamás pude llevar a ningún amigo, siempre los he querido conservar…


Mi recomendación: Si te gustaba Fellini, Bergman, y otros tantos maestros, deberías ir a verla, yo he sacado mis propias conclusiones, pero tú sacarás las tuyas. Si nunca has soportado el cine de "arte y ensayo" esta película puede ser muy dura, pero también es una buena ocasión para ponerte a prueba (espero no perderte como seguidor tras la prueba…)

martes, 12 de enero de 2016

EL DESAFÍO: THE WALK (2015). Robert Zemeckis

De alguna forma  muchos de nosotros podemos influir en modificar la ley de probabilidades que decidirá nuestra manera de morir. ¿Un pensamiento macabro? Puede ser.

Philippe Petit, de una manera totalmente voluntaria decidió arriesgar su vida, modificar la ley de probabilidades, y desequilibrar la balanza durante un tiempo hacia el lado de un desenlace trágico. Sin embargo la balanza de las probabilidades no siempre acaba cayendo hacia el lado de mayor peso, curiosa balanza ésta, a veces cae hacia el otro lado. Philippe tiene 66 años en la actualidad.

La elección de Philippe lo fue en un marco de total libertad. En otras ocasiones la probabilidad es condicionada. Personalmente hay un hecho histórico que a mí me ha marcado, como a muchísimas otras personas. Desde que vi de nuevo las dos Torres Gemelas en esta película conecté en continuo con dichos recuerdos, y, a pesar de seguir la historia de Petit, no pude dejar de pensar en toda aquella gente que condicionada por un horrible incendio provocado por asesinos deslizó la balanza hacia el más trágico de los sucesos escogiendo definitivamente la manera en la que morirían.

Tal vez es algo personal, pero para mí, las protagonistas indiscutibles de esta película son las Torres Gemelas del WTC. Incluso pienso que la forma pseudo-documental que le da Zemeckis a la película presentándolas continuamente como fondo tan real y tan fantasmagórico a la vez es ciertamente intencionado. Las Torres están siempre ahí, y el punto de vista elegido para contar toda esta historia es ni más ni menos que La Libertad (la estatua): Todo un juego simbólico. Nunca he creído en las casualidades, tengo que pensar que Zemeckis no ha obrado como una gallina sin cabeza para plantear así esta película, por lo que quedo afianzado en que esto no es algo que viva exclusivamente en mi imaginación.

La película técnicamente es impecable, la recreación de las Twin Towers sobrecogedora, el ambiente, la luz, el sonido, el viento, la atmósfera endiabladamente evocadora y tan real…
Por otro lado, la historia de Philippe Petit, está bien llevada, la verdad es que el hecho en sí no da para mucho, es una historia real y de la que creo que todos conocemos el final, además tampoco es una historia con una repercusión profunda en el propio devenir de la humanidad, pero creo que Zemeckis ha sabido marcar los tiempos y crear la atmósfera de intriga y la tensión necesaria en la cuerda argumental.

Joseph Gordon-Levitt, aquel viejo extraterrestre, Tommy Solomon, embutido en un cuerpo de adolescente en Cosas de Marcianos (3rd Rock from the Sun), (1.996-2.001), una de las mejores series de televisión que he podido ver, aunque por desgracia muy pocos episodios, logra estar a gran altura (y tanta!) en ésta, su primera gran película como protagonista.


Mi recomendación: Si te gusta el cine histórico, aunque no sea épico, debes ir a verla, es una película muy bien narrada y, a mi juicio, con varias lecturas históricas alternativas. Si no te gusta la historia, a lo mejor tampoco sabes quien fue Philippe Petit, y que su pase vitalicio para visitar las Torres Gemelas lamentablemente ha caducado.

domingo, 3 de enero de 2016

STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA (2015). J. J. Abrams

Todavía recuerdo con cariño el día que algún señor con linterna nos acomodó a Silvia y a mí en unas butacas antes de ver la primera película que se estrenaba en España de esta saga, Star Wars, La guerra de las Galaxias. Corría el año 1977 y aquello sonaba muy bien. Me gustó, más bien me entusiasmó, creo que nunca había visto algo tan visualmente potente recorriendo una pantalla. No me considero un friki de la saga pero finalmente he visto todas las películas, puro entretenimiento, imaginación y fantasía a veces conectada con la realidad más profunda de la esencia del ser humano, pero no me voy a enrollar con nada de eso, no os asustéis, me quedaré flotando en el mismo plano que rompe el sonido de una espada láser cuando cambia de orientación.
El Halcón Milenario llevaba ya demasiado tiempo en el dique seco, y al parecer han decidido por fin a arrancarlo tras arreglar el sensor que Lando Calrissian se cargó durante el ataque a la Estrella de la Muerte en el Retorno del Jedi. El nuevo sensor rectangular es, evidentemente de mayor capacidad y mucho más funcional, incorpora nuevos extras y además es una muestra de la continuidad que la nueva productora de la saga quiere dar a las últimas películas.
Bromas aparte, se nota en esta última película que la nueva productora se apoya mucho más en la estética, apariencia y aroma de las tres primeras películas estrenadas, episodios IV, V y VI, que en las otras tres, y sin lugar a dudas toma como emblema a la que dio origen a todo este fenómeno cultural que lleva marcando en parte la historia del cine de ciencia ficción aventura y la vida de algunos frikis durante los últimos casi 40 años.
La película, sin entusiasmarme (será que me estoy haciendo mayor) me ha gustado, merece la pena. A los incondicionales desde luego no les va a defraudar, y creo que ha sido todo un acierto que se referencie básicamente en el Episodio IV.
Me han llamado la atención los cambios de ritmo que suponen los reencuentros con los personajes clásicos, Han Solo, Chewbacca, Leia, C-3PO…, diría que esos cambios de ritmo son como fanfarrias al recibimiento de los personajes de importancia, son como un homenaje a las canas (será que también se están haciendo mayores?).

Mi recomendación: Si te gusta la saga, no te digo nada. Sé lo que vas a hacer. Si no eres muy fans (Sí, no os riáis, yo digo fans) de estas películas: no importa, es una evidencia que esta saga va a grabar su impronta en 40 años de cine, así es que si quieres al cine, tarde o temprano la vas a ver, y lo sabes….