Hay regalos que son efímeros y otros cuyo
sabor y recuerdo perdura con el tiempo. Las chuches producen una pequeña y leve
alegría que desaparece muy pronto, otros regalos, tal vez por inesperados, tal
vez por venir de alguien en particular o quizás por su importancia permanecen
en nuestros registros y no son olvidados jamás.
Adoro la Fantasía y la Ciencia Ficción, me
encanta llegar al cine y caerme en lo más profundo de las películas, me gusta
que me rapten la consciencia y me cubran los ojos con una historia que me
deslumbre. Me gusta llorar en el cine, y me gusta reír.
Fui a ver una película con nada más y nada
menos que 13 nominaciones a los Oscar, casi como Eva al desnudo (1959) de Joseph
L. Makiewicz, Titanic (1997) de James
Cameron y La La Land (2016) de Damien Chazelle, cada una de ellas con
14 nominaciones, fui a una película, en definitiva, con 13 nominaciones muy
merecidas si nos fijamos en los vientos que soplan en la academia hoy en día.
Fui a ver una gran película y me encontré con un cómic bastante mediocre.
La película carece de cualquier tipo de mecanismo
para crear empatía en el espectador. Se trata de una película en la que el
único fondo creíble es el del agua, y donde, por desgracia la fantasía destruye
todo atisbo de sentimiento real, y la triste realidad de los protagonistas se
disgrega en una ficción que diluye los sentimientos del espectador hasta
hacerlos desaparecer.
La película no deja de ser un vulgar y
aburrido canto a la diversidad en el que del Toro retoma tópicos del cine del
Oeste, en los que los buenos son tremendamente buenos y los malos peor que el
diablo y siempre van con un caballo cojo. Una lamentable oportunidad perdida de
marcar corazones y ganar adeptos para las causas que representan los personajes,
pero si nos dedicamos a regalar chuches de corrección política a la academia en lugar de hacer cine, esto es lo que hay: mucha nominación y nada duradero.
¿Técnicamente?
Sí, la película está
bien hecha, tiene maña, muy de estudio, oscura. Sin tirar cohetes. Las
actuaciones normalitas. Hasta la reedición del monstruo de la laguna negra
podría haber sido algo más original, Creature
from the black lagoon (1954) de Jack
Arnold (La mujer y el monstruo en España).
Lamento mucho no
estar en absoluto de acuerdo con el 99,9% de la crítica, pero no os voy a
mentir, nunca lo hago ¿lamento o me alegro? Puede que a algunos de vosotros os
guste la película y desde luego no es mi deseo quitarle espectadores (serían
muy pocos porque a este párrafo no creo que lleguen más de 3 ó 4 personas).
Mi
recomendación:

