Es evidente que las subvenciones no son
buenas, o al menos no son buenas cuando se conceden de ciertas maneras, y esto
es porque en este país hay algunos que dan codazos para chupar de la teta
pisoteando a quien sea. Sucede también en las bodas con cócktail, algunos se
colocan en la puerta de salida de los camareros y saquean las bandejas.
En el año 2014 las subvenciones al cine en
España han llegado al mínimo de los últimos años. Tras tres años de recortes
consecutivos se han dejado en 33,7 millones de euros. Paradójicamente o
lógicamente (según se mire), esto ha producido el maravilloso efecto de que se
hayan producido tres de las mejores y/o más taquilleras películas españolas de
la historia en este 2014, y es que la escasez agudiza el sentido y nos fuerza
a dar al público lo que quiere y no, como otras veces cualquier idea peregrina
subvencionada. Por primera vez en los últimos años las dos películas más
taquilleras en los cines de España son españolas: 8 Apellidos Vascos (2014), Emilio Martínez-Lázaro (siendo esta la
película española más taquillera de la historia) y El niño (2014), Daniel
Monzón. Pero es que además la calidad de otra película como a la que hoy me
refiero es apabullante aunque no haya cosechado ese mismo éxito en las
taquillas.
La isla mínima es para mí la mejor película
española del año, y lógicamente una de las mejores de la historia del cine
español. Está rodada con una exquisita delicadeza, el "Tempo
cinematográfico" (velocidad con la que se desarrolla la trama) es
simplemente magistral. La audacia para explotar la riqueza de los paisajes y la
naturaleza de las marismas del Guadalquivir de la mano del fotógrafo Alex Catalán,
soberbia. Las tomas aéreas inspiradas en los paisajes de Atín Aya, fastuosas.
Los movimientos de cámara por las marismas, una auténtica delicatesen. La
ambientación en una sociedad enferma, casi podrida y endogámica, en una zona y
momento concreto de la situación sociopolítica española de los 80, genial. Las
actuaciones en general, y en particular las de Javier Gurtiérrez y Antonio de la Torre
(aunque con un papel más escaso), insuperables.
Creo que lo he dicho todo, o ¿me he dejado algo?
Bueno, pues si me he dejado algo que sepas que también es maravilloso. Así es
que si quieres ver buen cine, ve a verla. Creo que además no es una película
con polémica, esta película no es como Boyhood, que encanta o defrauda, es de
las que les gusta a todos o a casi todos, ya que siempre hay algún rarito,
¿verdad?.

