domingo, 28 de febrero de 2016

LA GRAN APUESTA (2015), Adam McKay

La riqueza es exactamente como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo cambia de manos. La alegría que suele generar el ingreso de una cantidad abominable de dinero se sustenta ni más ni menos que en el empobrecimiento de otras personas, por lo que bien pensado, no debería producir alegría, sino tristeza. De ahí las famosas palabras bíblicas sobre el camello y la aguja. A pesar de esto, nunca le diría que no a un pequeño alivio en mi maltrecha economía.

Los seres humanos no pueden volar, y si alguien os dice que sí, os está invitando a que probablemente os matéis en el intento. Cuando a alguien que no tiene capacidad económica para adquirir una vivienda, un banco le dice que sí puede, le está empujando probablemente hacia la quiebra, la miseria (y ahora no quisiera entrar en si esto es o no es justo, que ese es otro tema).

En realidad os he contado una mentira gorda, y muchos os habréis dado cuenta, era para darle dramatismo al texto: La riqueza sí que se puede crear, se puede generar a base de trabajo, de esfuerzo, de los inventos y de los avances tecnológicos, pero nunca mediante mecanismos financieros.

Yo no soy economista ni mucho menos, pero lo veo así:

El sujeto A compra una casa por 1.000. Supongamos que es su precio y que la casa ya existe y es propiedad del sujeto B. Como A no tiene 1.000, C, que suele ser el malo, le presta esos 1.000, pero le pide que le devuelva 1.300 es decir 1.000 + los intereses que le va a pagar a lo largo de X años: Ya se ha formado la pelota! uno cambia 1.000 por una casa de 1.000 y otro cambia 1.000 y pide 1.300, pero esos 300 no existen, y puede que no existan nunca, el caso es que con esos 1.300 comienza a rodar la bola de nieve montaña abajo: Comienza el mercadeo de futuros, los CDS's, los CDO´s, el mundo de los SWAP´s y todo lo demás.

Todo esto lo trata de explicar Adam Mckay en su película. La verdad es que vista la explicación de esta manera, lo único que puedes pensar es que la película es un soberano "truño", es decir: un bono basura, pero no es así. Digamos que Mckay ha querido meter en su cartera de inversión para los Oscars otros productos financieros con calificación AAA y poco riesgo: Christian Bale, que indudablemente destaca, Brad Pitt, Ryan Gosling, Steve Carrell, y lo ha mezclado con un buen método de hacer cine, método que aumenta el interés del espectador durante el visionado: la utilización de planos cortos y el montaje dinámico. Si a esto le unes detalles de alta gama como el uso de una técnica como el INSERTO o Plano Recurso, que hacía tiempo que  no veía en el cine, la película no solo se hace entretenida, sino que se posiciona bien para los premios de la Academia, aunque yo personalmente no la veo favorita. (INSERTOS son planos que no forman parte de la trama principal de la película y se muestran entre otras cosas, para dar información adicional, o mostrar algún elemento de interés en un momento dado).


Mi recomendación: Si estás interesado por la burbuja inmobiliaria, la crisis, los CDO's, SWAP's, CDS´s, etc, es muy probable que te satisfaga plenamente. Si todo eso de las inversiones y los brokers no te llama la atención, también puedes verla. A pesar de lo aburrido que te parezca el tema, la película está francamente bien hecha, tiene arte, tiene técnica, muestra recursos, es cine. 

martes, 16 de febrero de 2016

EL RENACIDO (2015), Alejandro González Iñárritu

Soy un fanático de la pintura hiperrealista, enamorado de los pinceles precisos, de Antonio López, del aerógrafo, de Jason Degraaf, de las sombras exactas, de Iman Maleki, del ambiente de un cuadro que te envuelve, de Isabel Guerra, de la realidad plasmada en un lienzo, de Don Eddy. Los artistas hiperrealistas no necesitan buscar historias dramáticas ni profundas, tampoco momentos épicos ni personajes ilustres para escribir sus cuadros, sus motivos son cotidianos, normales, simples bodegones ordinarios repletos de objetos que nos rodean. Precisamente este es su triunfo: retratar aquello que conocemos a la perfección para enseñarnos los detalles que ni siquiera nuestros ojos han sido capaces de ver, y convertir el lienzo en un espejo de realidad aumentada que, al final, nos arrebata.

El renacido es un cuadro hiperrealista, no contiene una historia profunda ni filosófica, de esas que nos aturden. La historia es simple, pero la pincelada es de maestro.

No quiero hacer ningún tipo de "spoiler", por lo que trataré de no ser muy preciso.

El Fondo de la película es una historia normal, basada en sentimientos muy humanos, seguramente un tipo de historia muchas veces llevada al cine de forma más o menos exitosa, una historia enmarcada definitivamente por el instinto de supervivencia del ser humano. Lo que le da a la película su valor es la Forma, las pinceladas, el aerógrafo, las sombras, el ambiente y la realidad plasmada en los fotogramas por el pintor de películas hiperrealistas que es Iñárritu, pintura en fotogramas plasmada con soberbia maestría y milimétrica precisión.

La película nos muestra planos-secuencia memorables, ya lo hizo en Birdman, (2.014), aquí más cortos pero de mayor calidad, repletos de ese aroma a técnica, a control. La cámara, como el pincel se convierte así en protagonista, íntimamente cercana al sujeto, galopando junto a él y recorriendo visualmente la grandeza de la escena apoyada en un gran angular capaz de inyectarnos en vena la droga de la inmensidad.

Me reconforta ver que el cine, volviendo a sus orígenes y mostrando algo así como a una locomotora que viene de frente por una vía, sea capaz de volver a cautivar al público y darle esa porción de aventura que se balancea por nuestro cerebro y nos empapa de lo que nuestras rutinarias vidas nos niegan.

No sé si le darán algún premio de la academia, de los grandes me refiero. Por lo que he visto hasta ahora, El Negro se lo merece, pero dos años seguidos es mucho para un extrajero. Mi voto va para él (ah!, que yo no voto…).


Mi recomendación: Cuando la veas no te vas a ir pensando en la historia, te vas a ir impregnado de imágenes, de planos, de secuencias memorables, de gran cine, "That's Entertainment". Si no la ves, no sé qué haces leyendo este blog, lo tuyo seguramente es Sálvame Deluxe, además es gratis. Es más, estoy alucinando con que sepas leer…

martes, 2 de febrero de 2016

LA JUVENTUD (2015). Paolo Sorrentino

Durante nuestra juventud vamos tomando decisiones que almacenamos en la maleta con la que viajamos por la vida, todas estas decisiones y actuaciones son las que modelan nuestro viaje, nuestro futuro.

Desde la perspectiva y la experiencia que aporta la vejez, parece muy fácil ver que si hubiéramos tomado otras decisiones ahora estaríamos mucho mejor. Parece tan fácil como acertar una quiniela los lunes después de que se hayan jugado todos los partidos, pero no es así, la vida es mucho más complicada que todo eso, se rige por la teoría del caos, y aunque creamos que lo tenemos todo controlado hay variables que lo pueden trastocar todo en un momento, ya que las decisiones influyen en las hechos y los hechos influyen en las decisiones. Aunque es verdad que  con un poco de suerte, si empujas en una dirección el objeto se mueve en esa dirección, ¿Quién sabe si al salir a cobrar la quiniela te hubiera atropellado un coche?

Algunos actores o deportistas de élite, como Diego Armando Maradona, pueden ser un claro ejemplo de lo que he escrito, Sorrentino lo sabe.

La película La Juventud debería interpretarse como una bellísima sucesión de imágenes y secuencias que enmarcan una serie de conversaciones e ideas trascendentes sobre el devenir del tiempo, de los sucesos y sus consecuencias, pero en realidad es lo contrario, es una serie de imágenes y secuencias con una belleza inusual que pretenden enmarcarse en una sucesión de referencias al paso del tiempo que intentan ser trascendentes, y esto simplemente rechina.

Probablemente la ligereza es una forma de perversión y seguramente intentar permutar Fondo y Forma sea una ligereza. ¿Qué dice éste? ¿Se ha vuelto loco?

Me explico, en esta película me ha dado la sensación de que existen una serie de imágenes y planos preconcebidos para los que se ha creado una acción, y esto es más parecido a un documental que al Cine, de ahí el estupor silencioso que se produjo en la sala al acabar la película.

La película es de una belleza indiscutible, cada plano y cada gota de luz que baña cada uno de los fotogramas está colocado con maestría y sutil delicadeza, sin embargo la acción tropieza torpemente a cada paso careciendo de intensidad y, a pesar del pausado tempo impuesto al desarrollo de ésta, no cosecha la profundidad que debiera y consiguiendo empujarnos al aburrimiento. Al final son sólo las cautivadoras imágenes que nos regala Sorrentino las que impiden que nos marchemos (a pesar de lo cual  hubo una persona a la que vi  abandonar la sala).

Dos grandes amigos, de esos a los que es imposible separar, analizan distintos hechos en sus vidas y en las vidas de las personas que les han acompañado, mientras trabaja el uno y descansa el otro, en un balneario de los Alpes Suizos. Los personajes que interpretan magistralmente Michael Caine y Harvey Keitel se encuentran rodeados de insólitos y silenciosos personajes, que en algunos casos pretenden ser paradigmas de lo que trata la película.

A pesar de todo lo que pienso y de todo lo que he expresado, a mí me ha gustado ver esta película, me ha hecho pensar, y eso sabéis que es lo que más me gusta. También me ha hecho recordar alguna de esas experiencias en los cines que llamábamos de "arte y ensayo" a las que jamás pude llevar a ningún amigo, siempre los he querido conservar…


Mi recomendación: Si te gustaba Fellini, Bergman, y otros tantos maestros, deberías ir a verla, yo he sacado mis propias conclusiones, pero tú sacarás las tuyas. Si nunca has soportado el cine de "arte y ensayo" esta película puede ser muy dura, pero también es una buena ocasión para ponerte a prueba (espero no perderte como seguidor tras la prueba…)