lunes, 23 de noviembre de 2015

SPECTRE (2015). Sam Mendes

Desde luego o llevo una racha bastante mala o me he vuelto muy exigente. No atino ni una, qué pena de dinero gastado, el de la película, ¿Cuántos niños podrían haber recibido por ejemplo unas buenas clases de cine con la pasta que ha costado? La ¿pelicula? no vale nada, sin rodeos: ni fotografía, ni historia, ni actuaciones, es una película Ni-ni, ni Fondo, ni Forma (aunque es verdad que normalmente las de J. Bond no suelen tener mucho Fondo).

Hacía mucho tiempo que no me aburría tanto en el cine, estoy por contaros todo lo que se me pasaba por la cabeza mientras los fotogramas se ralentizaban en la pantalla decididos a participar en una estúpida pesadilla sobre una nueva teoría de la relatividad, "El tiempo se expande exponencialmente a lo aburrida que es una película".

No entiendo el argumento, es más, creo que no hay argumento, sólo tres o cuatro ideas mal encadenadas para forzar unas pocas secuencias de acción regularmente resueltas, algunas excesivamente largas, explosiones malas y de corte anticuado, persecuciones largas y poco brillantes, un par de gags medianamente resueltos y poco más. No entiendo tampoco que se anuncie a Mónica Bellucci, apenas sale en un fotograma y medio, no tiene papel, su personaje no importa en el argumento, Mónica está metida a martillazos en la película. ¿Pero tan necesitada está esta mujer?

La verdad es que tengo una duda sobre lo mejor de la película, no sé si fueron los títulos de crédito del principio o fue cuando una súbita explosión en la película despertó al señor de la butaca contigua. Tal vez fue que acabara…

En fin, difícil creer que el director de American Beauty (1999) o de Camino a la perdición (2002) haya sido capaz de hacer esto con una cámara 15 años después.
No me extiendo más.

Mi recomendación: Si te gustan las películas de James Bond, creo que es un buen momento para volver a ver alguna de Sean Connery, o incluso para ver Skyfall (2012) también de Sam Mendes y doscientas treinta y nueve mil quinientas catorce veces mejor que ésta. Si a pesar de todo quieres intentarlo, realmente he de admirarte, eres valiente.


He leído algunas críticas en positivo sobre esta película, aunque lamentablemente esto me hace sospechar que la inmensa corrupción que hay en esta España ha llegado también a los ámbitos de la crítica cinematográfica.

martes, 10 de noviembre de 2015

EL BECARIO (2015). Nancy Meyers

Un buen amigo mío escribió un día una carta a un periódico que inmediatamente fue publicada, no en vano el Fondo y la Forma de lo que en la carta se decía eran excelentes. Si me da permiso corregiré este post y pondré su nombre.

En la carta decía entre otras cosas "Una sociedad que no se beneficia de la sabiduría de sus mayores y que no deja desarrollarse a sus jóvenes está enferma."

¿Sabéis las toneladas de experiencia que se almacenan en la memoria de una persona a punto de jubilarse?, ¿No parece lamentable que justo en ese momento, la sociedad "prescinda" de ese filón de oro puro y lo envíe a un cementerio de elefantes? Yo no digo que esas personas deban seguir trabajando, ni tanto tiempo al día ni con tanta exigencia productiva, pero creo que sería muy positivo para la sociedad y para las empresas que, como plantea en principio la película, se mantuvieran en el mundo laboral como una especie de wiki-becarios que entre otras cosas, podrían evitar que se cometieran una y otra vez los mismos errores de antaño ante situaciones parecidas.

En realidad al final va a ser cuestión de tiempo, esto va a suceder, y lo digo con la seguridad que caracteriza a un objetivista como el que escribe, no es que crea que vaya a suceder, es que va a suceder, y no falta mucho.

Ante un planteamiento tan estupendo, la película (lo digo para que sepáis que ahora estamos hablando de cine, jajaja…) recorre un camino muy distinto, se niega a explotar éste filón y se convierte en Ortro, el hijo de Equidna y Tifón, el perro de dos cabezas: Por un lado la cabeza que representa una comedia bastante divertida, con un genial Robert De Niro y por el otro la que escenifica un auténtico pastelón al mejor estilo de Hollywood, que termina desbarrando con un final cuanto menos sorprendente, y me refiero sobre todo a la última escena, no seáis malpensados. (Ah, ¿Qué no lo entendéis? Pues id a verla, porque no pienso hacer spoiler).


Mi recomendación: Si te gusta reír y quieres pasar un rato agradable aunque sea en la pastelería de Pink Soft Sugar, ve a verla, Robert De Niro compensa con creces. Si te gusta echar alguna lagrimilla y quieres utilizar ese pañuelo que tienes sin estrenar, pues también ve a verla aunque De Niro te corte los lagrimones con sus gracias.