Libertad
o Amor.
Los
eternos incompatibles. Esta la elección que nos plantea la vida, hay que posarse
en un lado de la balanza, hay que elegir.
El precio
del Amor es la Libertad, y el precio de la Libertad es la Soledad, porque la Soledad
es un precio, y muy caro, aunque la Libertad que la provoca absolutamente
siempre está acompañada de sus dos
íntimos amigos: el Egoísmo y el Orgullo, amigos que la veneran y que la forjan,
la construyen destruyendo a la persona y su entorno.
Qué fácil
es vivir dejando pasar el tiempo, sin hacer nada, sin dar nada, pensando que
amamos mientras estamos atados por el egocentrismo y por el orgullo, disfrutando
de nuestra amada Libertad, como el Sol, como el centro del sistema alrededor
del que todos dan vueltas sin que nadie se acerque jamás.
La soledad
a la que se refiere la película es esta. No es una soledad anclada en un momento
del espacio-tiempo, sino una Soledad angustiosa, con mayúscula, la del egoísta,
la del orgulloso, la que destruye la vida, la que destruye a la persona, la de
quien ha renunciado al Amor. No se trata de esa soledad elegida, esa que a
veces te libera de un entorno peor, esa que escogemos durante momentos para
librarnos de las agresiones, que nos lleva a centrarnos, esta tiene cura
mediante una decisión inmediata, la otra sólo mediante un cambio de actitud
ante la vida.
La
película tiene Fondo, está basada en una vivencia personal real, una de esas
vivencias que dejan huella, que provocan un cambio de actitud, otra manera de
enfrentarse a la vida. Y esto se nota en el tempo, en la pausa buscada en el
relato que Hugo Stuven Casasnovas nos presenta, en el envoltorio en el que nos
lo ofrece, dando pequeñas capas de barniz en nuestra mente con el tiempo
suficiente para que se fijen.
El
esquema visual de la película es fabuloso, la búsqueda del plano, del encuadre,
del desplazamiento de la cámara, de la fotografía, de la luz, es una constante
en la película, lo cual además de acompañar al tempo, es muy de agradecer, eso
se llama sacar partido a un buen modelo, y me refiero a Fuerteventura y sus
paisajes.
La
actuación de Alain Hernández, más que digna. Es muy complicado mantenerse en
ese punto de la interpretación y no traspasar la línea de lo grotesco. Aura,
guapísima, aunque no tiene papel para juzgarla.
Mi
recomendación:
Para los
amantes del cine: No es una película muy bien valorada por la crítica, pero
como sabéis yo voy por otra vía. Es una película que merece la pena ver, tiene
valores artísticos y mensaje, y sobre todo es coherente, aunque haya algún
momento en que se eche en falta algo más de acción. Por el contrario, si piensas
que vas a necesitar algo más de acción, creo que en el cine de al lado ponen
una de Seagal donde reparte mamporros con palos de fregona a cascoporro, además
esa no es "de pensar".
