Qué divertido es reescribir la historia,
reescribir un cuento para poder soñar lo que tuvo que ser, para poder disfrutar
de otro final.
Hasta ahora estaba pensando que la película
no termina donde acaba sino que llegaba un poco más allá, pero hoy me he dado
cuenta de que no es así, gracias Sonia y Silvia por ello.
Tarantino cabalga en el metacine para
redactar su mejor película sin lugar a la más mínima duda. Sinceramente no
esperaba tantísimo de él, siempre he pensado que estaba un poco colgado, pero
ahora me doy cuenta de que no. De la mano de los planteamientos más
políticamente incorrectos, que además yo comparto, sacude los cimientos de la
progresía más radical con una sutileza e inteligencia absolutamente magistral,
y por eso ha levantado ampollas en ciertos
sectores que sólo bailan al ritmo que les marcan.
Ambientada en el mundo decadente de Hollywood
de finales de los 60, narra una historia argamasa de realidad y ficción cargada
de chispas, menciones y evocaciones a actores, directores y películas de
aquellos momentos, que utiliza simplemente para jugar con el tempo de su
película y para hacer soñar y sonreir a los amantes del cine: magistral, eso
entre otras cosas es hacer cine.
Estoy feliz de haberme encontrado con una
película tan grandiosa, tan enorme y tan interminable de pinceladas, la vi hace
tres días y todavía la estoy viviendo, siguen apareciendo mensajes, evocaciones
y pensamientos. Es una película inmensamente rica en la que cada detalle, cada
diálogo y cada fotograma aporta y suma. Es un canto absoluto al ser humano como
individuo y a la libertad personal frente al vulgar adocenamiento de la masa, y
eso es sólo el Fondo, porque la Forma es además grandiosa.
Los actores geniales,
magistralmente guiados confluyen todos en un punto al que Tarantino quiere que
lleguen, ¡claro que saben a dónde tienen que ir!, lo saben muy bien y llegan.
La música, qué queréis que os diga, absoluta
desde los primeros compases del Hush
de los Purple al California Dreamin
de Feliciano pasando por tantos acordes de la banda sonora de nuestras vidas.
En fin, cine sin complejos, cine con mensaje,
cine con libertad. Absolutamente sobresaliente el paso de Cliff Booth (Brad Pitt) por el rancho de George Spahn (Bruce Dern).
Mi recomendación:
Indispensable para un buen cinéfilo, es una
película de las que hay que ver, asiento cómodo, pantalla grande, buen sonido y
a disfrutar. Yo la voy a volver a ver, a mí no me ha sobrado metraje.
Abstenerse progres y políticamente correctos, la película puede producir
erupciones, sarpullido y eccemas (en su caso vayan inmediatamente a lavarse los
ojos con agua abundante y relean la opinión de su crítico de cine favorito).






