lunes, 14 de mayo de 2018

READY PLAYER ONE (2018). Steven Spielberg


El problema no es que tú tengas un avatar. El verdadero problema es que el avatar te tenga a ti.

Es muy probable que dentro de algún tiempo nuestra vida se vea dominada por nuestros avatares. De alguna manera casi todo lo que es nuevo, casi todo lo que no conocemos, las nuevas herramientas, la tecnología, nos arrolla dominándonos y sumergiéndonos en un mundo que aún siendo real nos absorbe y nos aleja de nuestra auténtica realidad, nos atrapa como las drogas en otro mundo, en otro espacio.

Ahora son los teléfonos "smart", muchos de ellos, más inteligentes que muchas personas, los que nos dominan, los que borran y destruyen vínculos con nuestra verdad, los que hacen que olvidemos a quienes tenemos compartiendo mesa o tocando nuestra mano, y todo a cambio de tener estúpidas conversaciones con quien no está, con quien nunca hizo nada para estar e incluso, a veces, con quien no conocemos. Dejamos de mirar la calle al cruzar por reenviar el chiste más grosero de la red a quien a su vez está conduciendo, tal vez nos encontremos alguna vez en el camino. Nos olvidamos de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestro ser, y por desgracia de quienes sí están y de quienes han estado siempre y sí conocemos.

Ya está aquí la realidad virtual, viene dando pasos largos para devorar mentes, estad preparados porque el coste va a ser grande, perderemos a muchos…

… sin embargo no debéis temer, al final triunfará el ser humano, el hombre, cuando comprende, vence siempre.

Desde luego este tipo de argumento me hubiera gustado mucho más que lo que ha hecho Spielberg. Me parece que fue a los 90 segundos de película cuando sentí que estaba fuera, los avatares habían ganado la primera batalla de la película, se habían quedado con el guión, habían conseguido robar la empatía que yo debía tener con los protagonistas, para disolverla en el mundo etéreo y sin substancia en el que ellos habitan. A partir de ahí todo fue un paseo triunfal, los avatares ganaron la guerra de calle y yo, di por perdido mi tiempo, mi dinero y mis ganas de diversión, sólo quería irme cuanto antes.

Diría que es la peor película de Spielberg, pero no estoy cien por cien seguro porque hay alguna otra que no he visto todavía. Como he dicho no existe empatía, ni emoción en esta película, la destroza él mismo en los primeros compases, la aniquila, la borra, la arranca. Todo fluye en un mundo flojo, plano, de megabytes con forma tridimensional matándose… (Si no tienen vida, ni son, ni están… ¿Cómo se van a matar?) ¡Qué horror! No puedo con esto, miles de formaciones de objetos de programa enredados en "La Red", desprogramándose entre ellos y salpicados con guiños a los recuerdos, Zemeckis, robots ilustres, Naves Misteriosas…Muy de Spielberg esto de los guiños.

Siempre he considerado tanto a Spilelberg que a veces me descubro pensando si lo habrá hecho aposta, si habrá querido hacer una película desprovista de todo sentimiento, empatía y romanticismo para dar una auténtica lección premonitoria de lo que nos espera. A mí desde luego me la ha dado. ¡Qué paradoja! ¿Verdad?.


Mi recomendación:

Si te gustan las de "avatares" te la puedes ahorrar, que vaya tu avatar que la va a disfrutar mucho. Ya la verás en la tele,  Si por el contrario no eres de "avatares" ya ni te digo, lo mejor es que te vayas al parque con el novio o la novia, dejéis los teléfonos en casa y deis un paseo, porque la vida real todavía existe.