miércoles, 17 de diciembre de 2014

EXODUS: DIOSES Y REYES (2014). Ridley Scott

Que quede claro antes de que leáis esta entrada que soy "fans", de Ridley Scott. Sí, "fans" y no fan o fanático como los más cultos quieren obligarnos a decir (y tendrán razón). A mí me gusta decir "fans", igual que a alguna otra persona que conozco. Además es más divertido ser "fans" que fan.

Realmente no se tiene ninguna prueba de la existencia del personaje de Moisés, lo cual mantiene abierta una polémica en la que ha participado hasta el mismísimo Sigmund Freud. Mientras que algunos creen firmemente en la historia bíblica que narra la liberación de más de medio millón de judíos, otros hablan de que esta historia es una exaltación de lo que en realidad fue la expulsión de Macedonia de un reducido grupo de leprosos. En cualquier caso la historia bíblica es conocida por todos, es una historia que se enclava en un ambiente de esclavitud de un pueblo/raza/religión bajo el dominio de otro pueblo/raza/religión, en un ambiente, por tanto, de odio racial y de odio religioso. Paradójicamente y a pesar de este enfrentamiento vigente también en nuestros días, tanto la Torá como el Corán y el Antiguo Testamento ensalzan la figura de Moisés como profeta y líder espiritual de sus religiones. Es curioso y muy difícil de comprender que compartiendo creencias como ésta, el odio llegue a ser tan visceral, pero como he dicho en otras ocasiones el hombre es malo por naturaleza y parece que preferimos siempre recordar el daño que nos hemos hecho unos a otros que olvidarlo. De hecho cada paso que damos, cada movimiento, sirve para alentar la crítica hacia "lo otro", la otra religión, el otro color de piel, la otra cultura, no siendo por lo tanto anecdótico ni casual que las mayores críticas que ha recibido el director Ridley Scott por la película hayan sido por el hecho de utilizar actores de raza blanca para encarnar a egipcios, cosa que por cierto también hizo Cecil B. DeMille en Los Diez Mandamientos (1956), con Charlton Heston y Yul Brynner.

Es significativo que Ridley Scott haya utilizado a un niño, (teóricamente un cándido e inocente niño), como representación humana de Yahveh, pero se trata de un niño que al hablar escupe ira, odio, un niño que es capaz de hacer daño a los suyos si con eso castiga a los enemigos. Es como si quisiera decirnos que donde debía haber sólo inocencia y amor, lo que se ha generado después de siglos es odio, y este odio viene ya infiltrado hasta en los más inocentes.

Lo que más me ha gustado siempre de Ridley Scott es su capacidad para crear ambientes. Ridley Scott impregna las salas de cine con la atmósfera de sus películas…., a veces sales sintiendo que has estado en ese ambiente y la sensación que te invade es agobiante, como en Alien (1979), Legend (1985) o Black Rain (1989), pero sobre todo en Blade Runner (1982). No es el caso de esta película, pero no por eso ésta deja de ser una buena película. Es lo que antiguamente solíamos llamar una "superproducción", creo que ahora casi todas lo son, pero Exodus es grandiosa. Aunque en algunas tomas aparecen cerca de 15.000 ó 20.000 personas el 80% son creadas por ordenador, pero no cabe duda de que coordinar los más de 4.000 extras de carne y hueso con sus animales, carruajes, etc.., para convertir las tomas en pura coreografía cinematográfica es labor que solo puede hacer un genio. Las tomas aéreas generales son magistrales y sólo por esto cualquier amante del cine debería ver la película.

Qué pena la poca cancha que ha tenido Sigourney Weaver en la película, dado que las actuaciones de Christian Bale y de Joel Edgerton no destacan, seguro que quien encarnó a  la oficial Ripley hubiera sumado. Ben Kingsley fenómeno.


Por cierto las plagas de Egipto dan bastante miedo, pero lo que más miedo me da es la posible secuela de Blade Runner...


Jeroglífico egipcio que corresponde con el nombre de Moisés

viernes, 5 de diciembre de 2014

ESCOBAR: PARAISO PERDIDO (2014). Andrea Di Stefano

Un día escribí que las buenas películas, el buen Cine, debe tener Forma y Fondo. Bien, pues cuando una película no tiene Fondo, yo me lo invento, no hay cosa que más me deleite que pensar, usar la razón.

Existe una tendencia filosófica que defiende que la realidad es perceptible a través de los sentidos y procesable por medio de la razón, se trata del Objetivismo, tendencia de la cual yo soy fiel seguidor desde hace muchos, pero que muchos años. Esta tendencia fue desarrollada por Alisa Zinóvievna Rosenbaum, la gran filósofa del siglo XX más conocida por su seudónimo de Ayn Rand. Esta filósofa ruso-estadounidense (San Petersburgo, 1.905 - Nueva York, 1.982) bien podría haber hecho suyas frases como esta: "Si es blanco y en botella: leche", es decir todo lo contrario que los protagonistas de la película.

Aunque la película podría haber profundizado un poco en el Fondo que le emerge naturalmente, el Objetivismo frente al Relativismo, la negación de la razón o incluso la hipocresía de un Robin Hood malhechor y devoto, lamentablemente se queda en la superficie. Esto nos lo podíamos imaginar, ya que todos sabemos de qué va la historia de Pablo Escobar y lo que se pretende en esta película no va mucho más allá de contar esa historia. Aún así, es verdad, que el novel director Andrea Di Stefano, conocido antes como actor secundario en La vida de Pi (2012), Come, Reza, Ama (2010), y otras, lo cuenta bastante bien, siempre muy apoyado por la gran actuación de Benicio del Toro, el único personaje creíble de la película, (por lo menos es él quien hace de Pablo Escobar).

Es una película, por tanto que se deja ver, en la que no hay que hacer ningún esfuerzo mental, como cuando decíamos "es de tiros…", pero está bien hecha, es un thriller (qué gracia me hace esta palabra) de ritmo creciente con buenas dosis de suspense.


Pero si lo que preferís es un libro, hoy no me queda otra que recomendaros dos novelas de la grandísima Ayn Rand: El Manantial, libro en el que se basó la película El manantial - The Fountainhead, (1949) genial película de King Vidor, con el siempre formidable Gary Cooper, y La Rebelión de Atlas, libro también versionado en el cine mediante la trilogía realizada por Paul Johansson, John Putch y James Manera entre 2011 y 2014 con mucha menos maestría que el "Rey" Vidor: Atlas Shrugged: Part I, Part II and Part III.