Que quede claro antes de que leáis esta entrada que soy "fans", de Ridley
Scott. Sí,
"fans" y no fan o fanático como los más cultos quieren obligarnos a
decir (y tendrán razón). A mí me gusta decir "fans", igual que a
alguna otra persona que conozco. Además es más divertido ser "fans"
que fan.
Realmente no se tiene ninguna prueba de la
existencia del personaje de Moisés, lo cual mantiene abierta una polémica en la
que ha participado hasta el mismísimo Sigmund Freud. Mientras que algunos creen
firmemente en la historia bíblica que narra la liberación de más de medio
millón de judíos, otros hablan de que esta historia es una exaltación de lo que
en realidad fue la expulsión de Macedonia de un reducido grupo de leprosos. En
cualquier caso la historia bíblica es conocida por todos, es una historia que
se enclava en un ambiente de esclavitud de un pueblo/raza/religión bajo el
dominio de otro pueblo/raza/religión, en un ambiente, por tanto, de odio racial y de odio religioso.
Paradójicamente y a pesar de este enfrentamiento vigente también en nuestros
días, tanto la Torá como el Corán y el Antiguo Testamento ensalzan la figura de
Moisés como profeta y líder espiritual de sus religiones. Es curioso y muy
difícil de comprender que compartiendo creencias como ésta, el odio llegue a
ser tan visceral, pero como he dicho en otras ocasiones el hombre es malo por
naturaleza y parece que preferimos siempre recordar el daño que nos hemos hecho
unos a otros que olvidarlo. De hecho cada paso que damos, cada movimiento,
sirve para alentar la crítica hacia "lo otro", la otra religión, el
otro color de piel, la otra cultura, no siendo por lo tanto anecdótico ni
casual que las mayores críticas que ha recibido el director Ridley Scott por la
película hayan sido por el hecho de utilizar actores de raza blanca para
encarnar a egipcios, cosa que por cierto también hizo Cecil B. DeMille en Los Diez Mandamientos (1956), con
Charlton Heston y Yul Brynner.
Es significativo que Ridley Scott haya
utilizado a un niño, (teóricamente un cándido e inocente niño), como
representación humana de Yahveh, pero se trata de un niño que al hablar escupe ira, odio, un niño que es capaz de hacer daño a los suyos si con eso
castiga a los enemigos. Es como si quisiera decirnos que donde debía haber sólo
inocencia y amor, lo que se ha generado después de siglos es odio, y este odio
viene ya infiltrado hasta en los más inocentes.
Lo que más me ha gustado siempre de Ridley
Scott es su capacidad para crear ambientes. Ridley Scott impregna las salas de
cine con la atmósfera de sus películas…., a veces sales sintiendo que has
estado en ese ambiente y la sensación que te invade es agobiante, como en Alien (1979), Legend (1985) o Black Rain (1989), pero sobre todo en Blade Runner (1982). No es el caso de
esta película, pero no por eso ésta deja de ser una buena película. Es lo que
antiguamente solíamos llamar una "superproducción", creo que ahora
casi todas lo son, pero Exodus es grandiosa. Aunque en algunas tomas aparecen
cerca de 15.000 ó 20.000 personas el 80% son creadas por ordenador, pero no
cabe duda de que coordinar los más de 4.000 extras de carne y hueso con sus
animales, carruajes, etc.., para convertir las tomas en pura coreografía cinematográfica
es labor que solo puede hacer un genio. Las tomas aéreas generales son
magistrales y sólo por esto cualquier amante del cine debería ver la película.
Qué pena la poca cancha que ha tenido Sigourney
Weaver en la película, dado que las actuaciones de Christian Bale y de Joel
Edgerton no destacan, seguro que quien encarnó a la oficial Ripley hubiera sumado. Ben
Kingsley fenómeno.
Por cierto las plagas de Egipto dan bastante
miedo, pero lo que más miedo me da es la posible secuela de Blade Runner...
Jeroglífico egipcio que corresponde con el nombre de Moisés

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