martes, 10 de noviembre de 2015

EL BECARIO (2015). Nancy Meyers

Un buen amigo mío escribió un día una carta a un periódico que inmediatamente fue publicada, no en vano el Fondo y la Forma de lo que en la carta se decía eran excelentes. Si me da permiso corregiré este post y pondré su nombre.

En la carta decía entre otras cosas "Una sociedad que no se beneficia de la sabiduría de sus mayores y que no deja desarrollarse a sus jóvenes está enferma."

¿Sabéis las toneladas de experiencia que se almacenan en la memoria de una persona a punto de jubilarse?, ¿No parece lamentable que justo en ese momento, la sociedad "prescinda" de ese filón de oro puro y lo envíe a un cementerio de elefantes? Yo no digo que esas personas deban seguir trabajando, ni tanto tiempo al día ni con tanta exigencia productiva, pero creo que sería muy positivo para la sociedad y para las empresas que, como plantea en principio la película, se mantuvieran en el mundo laboral como una especie de wiki-becarios que entre otras cosas, podrían evitar que se cometieran una y otra vez los mismos errores de antaño ante situaciones parecidas.

En realidad al final va a ser cuestión de tiempo, esto va a suceder, y lo digo con la seguridad que caracteriza a un objetivista como el que escribe, no es que crea que vaya a suceder, es que va a suceder, y no falta mucho.

Ante un planteamiento tan estupendo, la película (lo digo para que sepáis que ahora estamos hablando de cine, jajaja…) recorre un camino muy distinto, se niega a explotar éste filón y se convierte en Ortro, el hijo de Equidna y Tifón, el perro de dos cabezas: Por un lado la cabeza que representa una comedia bastante divertida, con un genial Robert De Niro y por el otro la que escenifica un auténtico pastelón al mejor estilo de Hollywood, que termina desbarrando con un final cuanto menos sorprendente, y me refiero sobre todo a la última escena, no seáis malpensados. (Ah, ¿Qué no lo entendéis? Pues id a verla, porque no pienso hacer spoiler).


Mi recomendación: Si te gusta reír y quieres pasar un rato agradable aunque sea en la pastelería de Pink Soft Sugar, ve a verla, Robert De Niro compensa con creces. Si te gusta echar alguna lagrimilla y quieres utilizar ese pañuelo que tienes sin estrenar, pues también ve a verla aunque De Niro te corte los lagrimones con sus gracias.

2 comentarios:

  1. Coincido contigo Paquito en tus opiniones sobre esta peli. Aunque fui a verla por descarte, ya que la cartelera ofrecía pocas alternativas, me entretuvo. Pienso como tu dices que las empresas deberían valerse del asesoramiento de los mayores, de manera altruista por parte de estos.

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  2. Gracias Damián por tu comentario, me lo tomo como un "asesoramiento" de alguien sabio y con experiencia tras ver muuuchas películas. Altruista?, mejor si te invito a una caña y compartimos pensamientos verdad?

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