No me considero racista, no lo soy, creo en la diversidad porque nos
enriquece. No todos somos iguales, está claro que los negros corren y saltan
más que los blancos y su piel es más resistente a los rayos del sol, los
blancos también tendremos algo bueno, pero todavía no se el qué. Y que nadie se
ofenda porque yo use el término negro, porque los términos no son
despectivos, no tienen esa capacidad: Las personas lo son, las mentes tienen esa capacidad. ¿Qué diablos tiene
de malo el término negro si para mí siempre ha sido tan digno como blanco? Siempre
utilizo dicho término desde la perspectiva de la igualdad en dignidad y en
derechos humanos, y lo uso porque además estoy harto de escuchar otros
estúpidos términos como "afroamericano" ¿Y los africanos y los
negros de Francia o de Holanda? o "de color" ¿De qué color? ¿Color
rosa o marrón oscuro?
La igualdad entre razas y entre sexos se encuentra en la dignidad y en los
derechos humanos, todos somos igualmente dignos y todos tenemos los mismos
derechos humanos (y deberes como humanos), pero no todos somos iguales ni lo
seremos jamás, aunque haya personas a las que esto no les gusta. Hay gente que
necesita uniformar y unificar, arrebañar y homologar, robotizar y lobotomizar,
y lo hacen siguiendo métodos de ingeniería política e ingeniería social, también
utilizan la propaganda así como la terminología (términos como "corrección política"). El
mismísimo Hitler utilizó este procedimiento para intentar controlar el mundo,
pero no os confundáis hoy también lo están utilizando hasta la saciedad en las
naciones más democráticas y libres, aunque muy sutilmente, es una tendencia natural del hombre: uniformar, ordenar y unificar es el
proceso a seguir para el control de cualquier sistema complejo. Si os gusta
seguidles, pero a mí no me van a enrolar jamás, soy uno, único y distinto,
siempre lo he sido y siempre lo seré, y nunca seré "políticamente
correcto".
La película El héroe de Berlín,
como todos sabéis nos cuenta la historia de Jesse Owens, que todos conocéis, o
casi todos: la historia del hombre que le dio una buena cucharada de
superioridad racial con gotitas de distinción al mismísimo Adolf Hitler en su propia casa y ante los ojos
de todo el mundo. Hasta ahí, genial!
Lo malo de la película casi lo he dicho ya, relata unos hechos históricos y
ciertos en un 99% y como no tiene mucho más, pues nos deja flojos. Y no digo
que haya que inventarse la historia, lo que digo es que hay muchísimas formas
de contar la misma realidad, por eso Don Miguel de Cervantes es un genio y
otros escritores no lo son. En esta película falta todo, falta basa, fuste y
capitel, falta un buen comienzo, falta intriga, suspense, desarrollo, y falta
sobre todo desenlace. Y todo eso se hace con ciertas herramientas como la luz,
el color, el tempo, los planos, los diálogos, la música, las actuaciones, la
cuchilla de cortar fotogramas y la cola de montar.
También le falta mucha autocrítica a la película, y esto tiene que ver con
el Fondo más que con la Forma. No está bien ver sólo vigas (si, vigas y no
pajas. Eran vigas) en el ojo ajeno y no ver las vigas en el tuyo (que
también eran vigas).
En definitiva no es una gran película. Entretenida sí, los hechos lo son, pero mal contada también. Mucho me temo que es otra mediocre
película de Stephen Hopkins a juntar con su Depredador
2 (1990) o su Pesadilla en Elm
Street 5 (1989) y otras cuantas.
Mi recomendación es que si os gusta la historia vayáis a verla el día del
espectador para que no os salga cara, y si no os gusta podéis esperar a que la
pongan en la 2 dentro de 20 ó 30 años.
P.D. Dije que la película es histórica al 99% porque hay algo que no cuenta
la película tal y como sucedió: Hitler dio la mano y felicitó a Jesse Owens, pero
no ante las cámaras, y esto no lo digo yo, lo dijo el mismo Owens en multitud
de ocasiones así como algún otro testigo. Sí es verdad
que quien nunca le felicitó ni le recibió fue Franklin D. Roosevelt. Lamentable
y bochornoso.

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