sábado, 4 de marzo de 2017

MOONLIGHT (2016). Barry Jenkins

La panorámica circular alrededor de Klaus Kinski que nos dejó Werner Herzog en Aguirre, la cólera de Dios (1972) es un hito en la historia del cine. Hoy he vuelto a ver otra panorámica circular que ha hecho mejor aún al travelling de Herzog.

Las leyes de la Gestalt establecidas por el psicólogo Max Wertheimer y sus seguidores son unas reglas que explican el origen de las percepciones a partir de los estímulos. Vienen a decir que ciertos estímulos originan ciertas reacciones o percepciones en la mente humana. Estas leyes son muy útiles a la hora de provocar reacciones. Utilizar técnicas que provoquen estímulos a destiempo y sin razón no tiene sentido, es más pueden confundir.  Comenzar una película poniendo el acento sobre dos personajes sin un protagonismo principal es confuso e incoherente, no deja de ser el preludio de una serie de catastróficas desdichas que bien pudieran llevarte a terminar con los huesos en un hospital, o por no exagerar, a "salirte" de una película.

Moonlight es una película que pretende tener mucho Fondo, es una película para mi gusto excesivamente intimista, y lo intimista difícilmente adquiere grandeza, pero además tiene un problema muy grave: es una película que no se explica bien, no se lee bien, es una película en la que no funciona la sintaxis, nunca le acompaña la forma. La película es lenta, tremendamente lenta, tanto que consigue que te evadas, que te "salgas" (de hecho hubo gente que se levantó a media película y se fue). Es una película que no provoca empatía, ni la trama ni los actores lo consiguen, que no te hace sufrir, ni te cabrea, está mucho más cercana al encefalograma plano. Para colmo, la cámara al hombro, omnipresente y nerviosa, es excesiva, como la cámara oculta de callejeros o de un documental a la carrera, lo cual te distancia mucho más de la trama, del personaje y de sus problemas. La película, para terminar con sus desdichas se divide en tres partes, excesivamente inconexas, en las que se han elegido actores tan alejados físicamente que los personajes a los que representan desaparecen y aparecen totalmente irreconocibles, esto te echa definitivamente del argumento.

¿Óscar a la mejor película? Que no te engañen. Queda demostrado que para galardonar a esta película se han mirado otros valores que nada tienen que ver con el cine. Así es que al menos, los que vayáis a verla porque tiene el Óscar a la mejor película, sabed que no es la mejor película ni nada que se le parezca. Esto es sólo mi opinión, pero leyendo periódicos hay otras opiniones no menos dignas que la mía. Los visitantes del futuro pensarán que este año no se ha hecho nada bueno.

Cuando nos roban la verdad la podredumbre y la hipocresía se apoderan de la vida. La verdad no es algo que se decida, ni siquiera por la mayoría, la verdad existe sólo por su contraposición al mal y realmente es lo que nos hace libres. Los personajes con problemas similares a los que se tratan en la película no se merecen esto, lo que se merecen es una película que sea una obra de arte de VERDAD.

Mi recomendación:

Hoy me ahorro la recomendación por razones obvias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario