"El
problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles
sino importantes" Winston Churchill.
Lo
hiriente es que en el siglo XXI esto es más verdad que a mediados del siglo XX.
Cuando recorriendo
el camino de la vida desaparece la Juventud, van apareciendo la Sabiduría y la
Experiencia. La diferencia entre las dos virtudes es asimilable a la que hay
entre un crianza y un reserva, y sin embargo casi todos eligen Juventud. Jamás
estarán así las mesas dispuestas para ofrecer la mejor calidad ni las empresas
preparadas para responder con la mejor cualificación, y así las personas serán
importantes, pero no serán útiles.
No dar el
paso adelante, no levantar la voz, no tomar la decisión, son síntomas de la falta
de madurez y de preparación que desembocan en la ausencia de capacidad para
asumir responsabilidades. Actualmente es muy difícil ver en el trabajo, en la
vida, personas que asuman responsabilidades, responsabilidades de las serias, de
las de verdad. Se vende la vida fácil, se vende el vino de crianza, es mejor
que el río de la vida te lleve suavemente y disfrutar del paisaje, pero dentro
de poco tomaremos vino en Tetra Brick.
Hay que
dudar, hay que sufrir la angustia de la posibilidad de equivocarse, hay que
elegir y hay que cambiar el rumbo evitando que el río te lleve a los rápidos, las
personas sabias lo son porque dudaron muchas veces.
La
historia de esta película se desarrolla en el mes de Mayo de 1940, un mes
convulso en la historia de Europa y del Reino Unido, durante el que se produjo
la operación de rescate del ejército Inglés en Dunkerque, un mes en el que
Winston Churchill tuvo que decidir, tuvo que dudar, tuvo que asumir
responsabilidades que repercutirían muy gravemente en la vida de personas y en la
historia del continente.
No
sorprende, el argumento es histórico, lo que no significa que no revele
pinceladas sobre la personalidad de Churchill tal vez poco conocidas para
muchos. Tampoco significa que sea una mala película, digamos que se deja ver,
algo más, atrae, aunque se apoya sobre un único pie: La genial interpretación
de Gary Oldman. Es una película de actor, de interpretación, Gary Oldman la
hace suya, tan sólo esto la soporta, pero no es poca cosa, tal vez lo
suficiente para que la tengamos en cuenta.
Mi
recomendación:
Para los
amantes del cine histórico, merece la pena verla. Si no te gusta el cine
histórico también merece la pena que la veas aunque sea por la interpretación,
ya que si Sir Winston Leonard Spencer Churchill levantara la cabeza y viera a
Oldman, se metería otra vez tranquilo a la tumba para dejarle a él tomar las
decisiones.

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