jueves, 25 de enero de 2018

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS (2017). Martin McDonagh

Quienes me conocen saben que no soy un tipo políticamente correcto, a pesar de lo cual soy bastante más correcto que la media, y modesto…

Ser políticamente correcto significa renunciar a tu propio criterio para intentar conseguir la falsa aceptación de la mayoría de imbéciles, del rebaño.

Los que me conocen saben que no sigo a la manada, que soy objetivista, que no creo en las mayorías como depositarias de la razón, del saber y del conocimiento. Lo siento, creo más en el individuo, han hecho más por la humanidad Marie Curie, Isaac Newton y Miguel de Cervantes en solitario que todos los lobbies y grupos de presión juntos. Además, siento que esta forma de pensar me hace distinto, no suelo coincidir con los demás, nací así, ya no tiene remedio. Pero a mí me agrada.

Seguramente a algunos de los que van a leer estos párrafos, esto les va a chirriar, tal vez porque son muy "políticamente correctos", es decir, se montan sin pensarlo mucho en lo que dicen las tendencias y no dudan en apoyar o en menospreciar otras posturas distintas sentados en esa butaca de comodidad que aliena tu cerebro y te hace quedar bien ¡Que majetes y buenos somos todos y todas! ¿Eh? (¿A que os mola lo del "todos y todas"? Es la primera vez que me expreso así y probablemente no lo veréis más)

Ahora se lleva mucho eso de la igualdad, los derechos, el respeto a otros pensamientos y formas de ser, a todos, si, excepto a los que piensan distinto. Esos no son iguales.

Tal vez este rollo no tenga demasiado que ver con la película de hoy, aunque algo sí tiene que ver.

Lo que he visto es una película de ficción social. Detrás de cada secuencia una sorpresa, un nuevo sobresalto, un giro inesperado, risa y angustia, ternura y dureza, sí, a veces excesiva, y todo ello apoyado en un espacio social desconocido en zona "Red-Neck", en el que puede suceder cualquier cosa, en el que cualquier alienígena social puede aparecer…

Si prescindimos un poco de los fallos del guión, cosa que sucede en casi todas las películas de ficción, esta es una gran película. Tiene una fotografía que me ha cautivado, un tempo exquisito, un Sam Rockwell excepcional que vuelve a estar al nivel de La Milla Verde (1999) de Frank Darabont, Frances McDormand genial, lo borda.

Aunque Frances y Sam merecen el Oscar, no así Woody, y siendo una muy buena película, creo que no merece todo el bombo que se le está dando, 7 nominaciones!!. Pero ya estoy acostumbrado a que en la Academia se sigan pautas "políticamente correctas". Ojalá algún día se acuerden de que los ámbitos para ese patético tipo de demostraciones no son estos, aquí se les pide que valoren cine, sólo cine.

Mi recomendación:

Para los amantes de los buenos guiones y las buenas actuaciones, merece la pena verla, es una película muy entretenida. Si no te convence ni lo que he dicho, ni como pienso te recuerdo que te puedes bajar un "screener" de Los bingueros (1979) de Mariano Ozores y echar la tarde.


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