¿Qué
confuso camino recorre el linde entre la maldad de explotar económicamente a
personas y la bondad de procurarles un trabajo? Desde luego es una cuestión que
crea mucha controversia y que yo no voy a resolver en unos pocos párrafos, ni
siquiera estoy seguro de ser capaz de hacerlo, la discusión llega a ser tan
profunda que de hecho, hay una tendencia multiplicativa sobre el no a la
exhibición que incluye también a los animales. Mucho que pensar…
¿Es
lícito proporcionar entretenimiento en base al engaño? Otra de cuarto de Ética.
¿No es el
cine un maravilloso engaño? Lo que narran lo cuentos de Pulgarcito, El Gato con
Botas y La Bella Durmiente ¿Sucedió de verdad? Al final enseñamos a los niños
estas "mentiras" porque tienen moraleja y enseñanzas pero ¿El fin
justifica los medios?
Esto es
sólo el aperitivo de lo que podría llegar a ser un debate sobre el Fondo que yo
a penas vislumbro en esta película, pero no me voy a centrar en ello, porque
además ni el mismo Michael Gracey ha querido atacarlo prefiriendo centrarse un
poco más en la Forma, cincelando la vida del creador del circo Phineas Barnum,
que por cierto no fue así ni sucedió mientras construían el Flatiron ¿Licencias
admisibles como en los cuentos de niños?
Desde
luego, si hay algo que a mí me maravilla cuando voy al cine es caerme en la
película en los primeros instantes, como me sucedió en En busca del Arca perdida (1981) de
Steven Spielberg, porque cuando estás dentro la película se disfruta de otra
forma, el cine te transporta a otra dimensión. Vaya caída la de El gran showman,
en menos de 10 segundos estaba absolutamente dentro del celuloide!
El
comienzo de la película es absolutamente apabullante, exquisito, arrebatador, un
auténtico manifiesto de lo que te vas a encontrar a lo largo de 105 minutos de
función: cine musical del bueno, toda una demostración de coreografías en
"realidad aumentada" ¿Me permitís la expresión? en la que bailan los
planos, la cámara, la luz, la mesa de montar, y sí, también los actores. Pero a
esta coreografía le da soporte algo mucho más grande, una banda sonora excelente
que nos conduce a lo largo del metraje hasta hacer cima con Never Enough, maravillosamente
interpretada por Loren Allred, a la que estoy escuchando en este momento.
La banda
sonora es de Justin Paul y Benj Pasek, tal vez os "suenen" por su
trabajo con Justin Hurwitz en La ciudad de las
estrellas (2016) de Damien Chazelle. No os extrañe que mi hija me dijera que
escuchando las canciones durante la película se le había puesto piel de gallina
hasta en los mofletes.
Fui a ver
esta película sin mucha convicción. Me dije "¿El lobezno australiano este
guaperas?". Surprise! porque a veces vas a ver lo que crees que es un
monstruo y descubres que en realidad es una persona maravillosa. Hugh Jackman,
además de hacerlo bien como actor canta! Y canta muy bien, pero también canta
Zac Efron, canta Michelle Williams, canta Zendaya...
La que no
canta es Rebecca Ferguson, a quien precisamente dobla Loren Allred, y menos mal
que no canta, porque Rebecca está despampanante y si llega a ser ella la que
interpreta las canciones me enamoro definitivamente de ella, vamos, que me
enamoro más.
Mi
recomendación:
Para los
amantes del cine, de los musicales, del arte, de la música, del circo, del
espectáculo, de lo bueno de la vida, id a verla, id al cine, vedla en grande.
Si no te gusta nada de lo anterior, cómprate una piqueta y rompe esa maldita
capa protectora para que salga a brillar tu sensibilidad, después vete al cine
y la ves.

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