"La única
discapacidad en la vida es una mala actitud." (Scott Hamilton)
Conocí a Javier
Fesser allá por los años 90, en tiempos de El secdleto de la tlompeta (1995) No le conocí personalmente, aunque cuando uno es
honesto haciendo arte, pinta pinceladas de su personalidad en sus obras y le
empiezas a conocer de una forma muy parecida a lo personal. Javier me pareció
un absoluto cachondo.
Han pasado casi 25
años desde aquello, y he visto casi todo lo que ha hecho, desde la serie
de micrometrajes de Javi y Lucy (2000) pasando por Binta y la gran idea (2004)
o Camino (2008), y esto me ha dado otra perspectiva, otra pincelada, Javier es
una persona muy seria, es un tío muy sensato.
¿Cómo es posible que
alguien tan cachondo sea tan serio?, pues como dice la película, de la misma
manera que una persona con alguna discapacidad suele tener virtudes que
humillan cualquiera de nuestras capacidades, hecho que nos hace más humanos
precisamente porque la riqueza y la grandeza de la humanidad reside
precisamente en las diferencias existentes dentro de esa cantidad casi infinita
de cualidades que abarca el concepto de ser humano.
Javier trata esta
película, con su habitual humor, pero eso es sólo la Forma, el envoltorio del
regalo que nos va a hacer con su relato, el Fondo, el regalo, es muy serio, es
una historia de superación, pero no deportiva, superación de barreras mentales,
superación de actitudes.
La elegancia con la
que está tratado el concepto de inclusión va desde delante hasta detrás de la
cámara ¿Por qué elegir si no a los principales actores, como lo ha hecho Fesser,
entre personas con algún tipo de diversidad? Pues para demostrarlo, para
demostrar lo que es la inclusión y así lo ha hecho, a mi juicio mucho mejor que
Barry Levinson en Rain Man (1988) empleando a Dustin Hoffman.
Salí muy contento del
cine, me gusta ver películas así, me gusta que el cine sirva para algo más que
el entretenimiento, me gusta el "That's entertainment", pero también
me gusta que haya algo más, que el cine haga cierta labor social, y que la haga
con elegancia, sin menosprecio, sin insultar, porque precisamente todos somos
diferentes.
Mi recomendación:
Esta vez no voy a hacer
la diferenciación entre presumibles grupos de personas que suelo hacer, porque
esta vez quiero dejar claro que todos somos diferentes y que aunque parezca una
paradoja, todos necesitamos lo mismo. Todos tenemos el deber de contribuir a la
sociedad con nuestros talentos y el derecho a ser correspondidos con los
beneficios que la sociedad nos pueda dar.
Os recomiendo que
vayáis a verla, sobre todo a los niños y a los jóvenes, y que lo contéis,
porque no hay nada mejor que formarse como persona divirtiéndose.

No hay comentarios:
Publicar un comentario