lunes, 28 de diciembre de 2015

EL PUENTE DE LOS ESPIAS (2015). Steven Spielberg

Renunciar a tus principios y doblar tu pensamiento en nombre de la falsa democracia basada en la expresión de los deseos o pareceres de la mayoría te corrompe como persona destruyendo para siempre la razón. Ocultarse en la mayoría y eludir el cumplimiento de las reglas aceptadas del juego, aunque fuere aclamado por la inmensa mayoría, es algo de lo más repugnante que se puede hacer. A pesar de que esto es así, hoy está muy de moda saltarse las reglas enarbolando la bandera de la opinión de la mayoría.

"En un mundo al borde del abismo la diferencia entre la paz y la guerra es un hombre honesto", este es simplemente el eslogan de la película, y a mi juicio sintetiza el Fondo, la idea principal alrededor de la cual gira el argumento y que articula la razón de ser de la película, el espíritu de un "Stoikiy muzhik", el hombre que no se dobla.

La Forma se la da a la película un gran MAESTRO (sí, con mayúsculas) del arte cinematográfico: Steven Spielberg. A mi juicio y después de los últimos fiascos de películas que he tenido la suerte (mala) de ver, una de las mejores películas del la cosecha de 2015.

Es una película de espías, pero tiene algo que es muy difícil de ver en este género: no te pierdes, se entiende, se puede seguir la trama. No hay infinidad de personas con nombres impronunciables y en clave haciendo de intermitentes en la película, manifestándose y desapareciendo como fantasmas con la cara más tapada que el hombre elefante y relatando intrigas jeroglíficas dignas de Ocón de Oro. ¿Está como "hecha para tontos"?, pues no, está hecha por un listo, por alguien que sabe expresarse con una cámara en la mano, con alguien que sabe Latín, que habla idiomas, entre ellos el idioma de la concatenación argumental de imágenes, del tempo y de la dosificación, de la pausa y la acción, alguien que sabe de sintaxis cinematográfica.

Spielberg además de sabio es noble, eso creo yo. Particularmente me emociona ver cómo un MAESTRO no pierde ocasión para rendir tributo a "sus mayores". La película sin duda tiene trozos de Hitchcock y por supuesto un memorable recuerdo para Wilder cuando Donovan pasa por delante del cine alemán en el que están proyectando nada más y nada menos que "Eins, Zwei, Drei",  "Uno, dos, tres." (1961) Billy Wilder.

Mark Rylance, genial, de momento el papel de su vida.  Tom Hanks, sobran las palabras y no voy a decir nada más, creo que es la cuarta vez que trabaja con Spielberg. Sin embargo de Steven Spielberg sí que voy a añadir algo muy simple: nos deja, de nuevo, algunos planos para la eternidad.


Mi recomendación: Si te gustan las de espías: ¿Cómo te vas a perder la mejor película de espías de los últimos años?. Si no te gustan las de espías: Ve a verla, esta no es una película de espías, es de Steven Spielberg.

3 comentarios:

  1. Impecable tu análisis de la película Paquito. Solo me atrevo a mencionar la escena final, la familia viendo la tele en la que hablan del hombre que ha llevado a cabo esa labor tan importante, se refieren al padre que en ese momento entra en casa y se dirige directamente al dormitorio. Cuando llega su mujer sorprendida por la noticia, el duerme extenuado y vestido sobre la cama. Maravillosa.

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