domingo, 25 de febrero de 2018

LA FORMA DEL AGUA (2017). Guillermo del Toro

Hay regalos que son efímeros y otros cuyo sabor y recuerdo perdura con el tiempo. Las chuches producen una pequeña y leve alegría que desaparece muy pronto, otros regalos, tal vez por inesperados, tal vez por venir de alguien en particular o quizás por su importancia permanecen en nuestros registros y no son olvidados jamás.

Adoro la Fantasía y la Ciencia Ficción, me encanta llegar al cine y caerme en lo más profundo de las películas, me gusta que me rapten la consciencia y me cubran los ojos con una historia que me deslumbre. Me gusta llorar en el cine, y me gusta reír.

Fui a ver una película con nada más y nada menos que 13 nominaciones a los Oscar, casi como Eva al desnudo (1959) de Joseph L. Makiewicz, Titanic (1997) de James Cameron y La La Land (2016) de Damien Chazelle, cada una de ellas con 14 nominaciones, fui a una película, en definitiva, con 13 nominaciones muy merecidas si nos fijamos en los vientos que soplan en la academia hoy en día. Fui a ver una gran película y me encontré con un cómic bastante mediocre.

La película carece de cualquier tipo de mecanismo para crear empatía en el espectador. Se trata de una película en la que el único fondo creíble es el del agua, y donde, por desgracia la fantasía destruye todo atisbo de sentimiento real, y la triste realidad de los protagonistas se disgrega en una ficción que diluye los sentimientos del espectador hasta hacerlos desaparecer.

La película no deja de ser un vulgar y aburrido canto a la diversidad en el que del Toro retoma tópicos del cine del Oeste, en los que los buenos son tremendamente buenos y los malos peor que el diablo y siempre van con un caballo cojo. Una lamentable oportunidad perdida de marcar corazones y ganar adeptos para las causas que representan los personajes, pero si nos dedicamos a regalar chuches de corrección política a la academia en lugar de hacer cine, esto es lo que hay: mucha nominación y nada duradero.

¿Técnicamente?

Sí, la película está bien hecha, tiene maña, muy de estudio, oscura. Sin tirar cohetes. Las actuaciones normalitas. Hasta la reedición del monstruo de la laguna negra podría haber sido algo más original, Creature from the black lagoon (1954) de Jack Arnold (La mujer y el monstruo en España).

Lamento mucho no estar en absoluto de acuerdo con el 99,9% de la crítica, pero no os voy a mentir, nunca lo hago ¿lamento o me alegro? Puede que a algunos de vosotros os guste la película y desde luego no es mi deseo quitarle espectadores (serían muy pocos porque a este párrafo no creo que lleguen más de 3 ó 4 personas).

Mi recomendación:

Para los amantes del cine: se puede ver, pero yo iría con menos expectativas de las que crean tanto elogio de la academia y de la crítica, a ver si así sorprende algo. Si no te gusta el cine, puede que te gusten los comics. Atrévete!

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