Todos sabemos que películas como esta no
aspiran a pasar a la historia como paradigmas de lo que denominamos una obra
maestra, más bien pretenden tener una buena recaudación cerrando así el círculo
del negocio cinematográfico. Lo cual, en el fondo no es malo, porque si no hay
negocio tampoco hay cine, y todos queremos que haya cine ¿verdad?.
Hemos visto varias veces a Tom Cruise
llevando a cabo misiones imposibles, y cada vez más imposibles, si no por lo complicado
de la misión sí por el físico, que cada vez va dando menos juego, hay que
recordar que son ya casi 20 años enfundado en el papel de Ethan, aunque
reconozco que se conserva francamente bien.
El caso es que la que nos ocupa no es una de
las mejores películas de la saga, yo me aburrí un poco. No es tan espectacular
como por ejemplo Protocolo Fantasma, a mí no me llegó a cautivar. La trama es
un poco enrevesada, como la de aquellas películas de espías de los años 70 en
las que te perdías y había momentos en los que no sabías quien era el del
bigote ni por qué le había puesto una bomba en el coche al del abrigo gris, que
por otro lado tampoco sabías si participaba en la película o sólo pasaba por
allí, en fin, un poco… ¿Sudoku?
La película sin embargo, y por no ser muy
negativo, tiene aspectos valorables. Nos deleita como siempre con algunas
secuencias de acción realmente trepidantes, las persecuciones ejecutadas
milimétricamente; la secuencia del avión (siempre hay un avión); Simon Pegg,
extraordinario; Rebecca Ferguson, incansable; algunos toques de humor, por eso de bajar la
tensión y el suspense…
Mi recomendación: Si no te gusta la acción ni
los rompecabezas, no te agobies, esta es una película para que entres en la sala
de al lado a ver si ponen algo interesante. Si te encanta la acción, puedes
verla, pero tampoco pasa nada si te esperas a que la "echen por la
tele".

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