¿Qué es imitar?, ¿Puede una máquina imitar a
un ser humano?, ¿Puede imitar su forma de pensar?, Pero… ¿Imitar a quién?, ¿A
la raza humana o a un hombre en particular?
Todos los hombres somos distintos, todos
tenemos diferente forma de pensar y por eso tenemos distintos gustos y
distintas formas de actuar. Gracias a esto somos seres individuales, el regalo
que es el pensamiento y la razón nos ha hecho únicos, hace que podamos decidir,
la razón nos hace libres.
El individualismo nos lleva a lograr metas,
pero también el trabajo en equipo. Nunca un
colectivismo de manada, esto siempre es un fracaso. Siempre el trabajo
en un equipo en el que cada individuo funciona como una pieza distinta de un
gran engranaje, una maquinaria en la que cada uno cumple con su función, en la
que cada uno desarrolla su mejor cualidad intelectual.
La película, para mí, es un canto a la
libertad, la libertad de tomar decisiones en tu vida personal, pero también la
libertad de tomar decisiones que afectan gravemente a los demás y los
conflictos morales que esto puede llegar a plantear. Yo diría que precisamente ahí es dónde se pone la mayor carga dramática de la película. ¿Podemos llegar a jugar a
ser Dios? Lo que importa es que lo primero es la libertad, te la han dado en
plenitud de uso y disfrute, sin límites, los límites los debe poner tu moral,
tú debes saber ser libre.
La película es también la historia de un
drama personal en medio de la segunda guerra mundial, un drama individual que
también representa un conflicto moral y social.
The Imitation Game se plantea desde el más puro
posicionamiento neutral, nos plantea los asuntos muy sutilmente, para que pensemos, los plantea entre gambitos
de dama, entre juegos de espionaje y contra-espionaje, y en medio del gran baile de la Segunda Guerra Mundial. ¿Acaso no crees que yo sé
que tú crees que sabes lo que yo sé que te he dejado que sepas, o sabes algo
más? Pues yo qué sé.
Morten Tyldum teje toda la trama con
maestría, formando esta tela que nos muestra la vida de Alan Turing, creador de
la máquina de Turing y precursor de la informática moderna, y lo hace de una forma
íntima, de personajes, de relaciones humanas, sin planos lejanos, la cercanía
de la cámara a las personas y la humanidad que muestran las imágenes es patente y proporciona toda la fuerza a la
película que Tyldum quiere mostrar. Simplemente genial!
Mi recomendación: Si no la has visto ya estás
corriendo. Si la has visto ya puedes volver a verla. Es una gran película, con
Fondo, con Forma, con ideas para pensar y comentar con los amigos. Lástima de
Cine Fórum.
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