Si
recordamos Rey de reyes(1927) de Cecil
B. DeMille o la de (1961) de Nicholas Ray, La historia más grande jamás
contada (1965) de George Stevens o Jesús de Nazaret (1977) de Franco
Zeffirelli, creo que recordaremos en todos los casos que son
superproducciones, películas producidas con muchos medios. La espina de Dios no
está hecha con los mismos medios, sin embargo no carece de ellos, es una
película hecha con cariño, con fuerza, con pasión por el cine y con ganas de tallar
historias en celuloide, de escribir con imágenes.
Óscar
Parra de Carrizosa articula todos los elementos a su alcance (dirección, guión,
montaje…) y hace una película redonda, una película en la que se cierra el
círculo, una película que lleva la coherencia tanto en el Fondo como en la Forma. Trata de una manera muy
humana y cercana los tres años de predicación de Jesús hasta su crucifixión y
resurrección, sin alardes, siempre desde dentro, desde el punto de vista de los
apóstoles, desde su paradójica humanidad en la que cabe la tristeza, el humor,
la duda y el miedo. Y la Forma
acompaña, Óscar utiliza el contrapicado suave para mostrar los planos de Jesús
adoctrinando a sus discípulos y casi nunca abre el plano de la cámara, porque
no lo necesita para hablar en un idioma tan cercano, no le hacen falta reyes y
cohortes, no le hacen falta miles de extras, le sobra y le basta con el cariño
y las ganas de los figurantes voluntarios de Santa Cruz de la Zarza , con sus paisajes
manchegos y los olivos entre los que ha pintado esta película. La interposición
de unos pocos planos amplios con imágenes de oriente medio y del mar terminan de
completar la paleta de colores que este cuadro necesita.
Excelentes
Sergio Raboso como Jesús de Nazaret, y también Antonio Esquinas como Simón
Pedro y Pablo Pinedo como el apóstol Andrés, tan cercanos, tan normales y tan
humanos.
Hoy
es Viernes Santo, estos días son días de películas bíblicas, son tiempo de pasión,
de recogimiento y también un buen momento para ver una película como esta, os
la recomiendo. Yo tuve la suerte de que el pasado Jueves 26 de Marzo me
invitara mi amigo Román Muñoz al preestreno de La espina de Dios en Madrid. La
suerte, porque si no fuera por eso tal vez no la habría visto, ya que no se ha
estrenado en multitud de cines como las grandes superproducciones, y sin
embargo la película me gustó, ya lo he escrito, pero también me gustó muchísimo
volver a escuchar aplausos en un cine al finalizar una película, muchos
aplausos, aplausos que resonaban con cada nombre que aparecía en los títulos de
crédito, aplausos al aparecer el nombre de Santa Cruz de la Zarza , aplausos que son signo de
haber disfrutado de algo bien hecho y aplausos de orgullo por haber participado
en ello. Aplausos en definitiva de felicidad, enhorabuena por ello!

No hay comentarios:
Publicar un comentario