sábado, 17 de enero de 2015

CORAZONES DE ACERO (2014). David Ayer

Yo no soy un erudito del cine, no soy como los críticos que aparecen en la tele y se lo saben todo, es más, francamente no tengo buena memoria, muchas veces no me acuerdo de los nombres de algunas películas, actores… Pero sí sé que me gusta el cine, me enamoré de esto hace más de 40 años y me enamoré de Norma Jean a los 13, pero no me acuerdo bien. Me gusta, me gusta mucho hablar de cine con mi tío Emilio, con mi primo Pablo, con mis amigos. Todos podemos hablar de cine porque el cine es una experiencia personal para cada uno. El cine toca tantas facetas que provoca sensaciones a cualquiera, por eso, si os gusta el cine no dudéis en expresar vuestra opinión. Yo lo hago, pero no pretendo que sea dogma, sólo es mi opinión personal.

Ayer fui al cine. Estaba aburrido sin saber bien con qué asunto de los que tengo pendientes ponerme (dar gomalaca a un estante, colgar un cuadro, montar el nuevo tendedero..) y opté por la mejor la opción: ir al cine, ¡que sabia decisión!. Me fui a ver la película que me venía bien por horario y cercanía en ese momento.

Corazones de acero, sin ser mala, y esto quiero dejarlo bien claro, es una película del montón, de las que yo llamo "de encefalograma plano". Se deja ver, entretiene a esa cosita que llevamos entre los parietales y que algunos llaman cerebro, pero no lo activa, no provoca reacciones, no provoca que la máquina de pensar engrase motores y comience a funcionar. Con Forma, pero con poco Fondo. Hay que aprovechar este tipo de películas para plantear más cosas al espectador.

Es una película "de guerra". Por un lado es como tantas otras, dura, cruda, muestra las aberraciones que se producen en las situaciones de contienda, muestra al veterano y al recluta con sus distintas visiones y como el odio que se genera convierte a este último en veterano. Pero por otro lado es una película original, en la que se utiliza un tanque y su constreñido espacio interior como centro de la acción, (por cierto el único Tiger 131 que funciona en el mundo) esto unido al gris del frío paisaje y la neblina permanente (Buena fotografía!!) crea una angustiosa sensación. Es probablemente la mejor película de David Ayer.


Me gusta más la actuación de Shia LaBeouf (incluso se convirtió al Cristianismo durante el rodaje) que la de Brad Pitt, aunque ambos están bien. Si os gustan las bélicas no os la perdáis.

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