Soy un fanático de la pintura
hiperrealista, enamorado de los pinceles precisos, de Antonio López, del
aerógrafo, de Jason Degraaf, de las sombras exactas, de Iman Maleki, del
ambiente de un cuadro que te envuelve, de Isabel Guerra, de la realidad
plasmada en un lienzo, de Don Eddy. Los artistas hiperrealistas no necesitan
buscar historias dramáticas ni profundas, tampoco momentos épicos ni personajes
ilustres para escribir sus cuadros, sus motivos son cotidianos, normales,
simples bodegones ordinarios repletos de objetos que nos rodean. Precisamente
este es su triunfo: retratar aquello que conocemos a la perfección para
enseñarnos los detalles que ni siquiera nuestros ojos han sido capaces de ver,
y convertir el lienzo en un espejo de realidad aumentada que, al final, nos
arrebata.
El renacido es un cuadro
hiperrealista, no contiene una historia profunda ni filosófica, de esas que nos
aturden. La historia es simple, pero la pincelada es de maestro.
No quiero hacer ningún tipo de
"spoiler", por lo que trataré de no ser muy preciso.
El Fondo de la película es una
historia normal, basada en sentimientos muy humanos, seguramente un tipo de
historia muchas veces llevada al cine de forma más o menos exitosa, una
historia enmarcada definitivamente por el instinto de supervivencia del ser
humano. Lo que le da a la película su valor es la Forma, las pinceladas, el
aerógrafo, las sombras, el ambiente y la realidad plasmada en los fotogramas
por el pintor de películas hiperrealistas que es Iñárritu, pintura en
fotogramas plasmada con soberbia maestría y milimétrica precisión.
La película nos muestra
planos-secuencia memorables, ya lo hizo en Birdman,
(2.014), aquí más cortos pero de mayor calidad, repletos de ese aroma a
técnica, a control. La cámara, como el pincel se convierte así en protagonista,
íntimamente cercana al sujeto, galopando junto a él y recorriendo visualmente
la grandeza de la escena apoyada en un gran angular capaz de inyectarnos en
vena la droga de la inmensidad.
Me reconforta ver que el cine,
volviendo a sus orígenes y mostrando algo así como a una locomotora que viene
de frente por una vía, sea capaz de volver a cautivar al público y darle esa
porción de aventura que se balancea por nuestro cerebro y nos empapa de lo que
nuestras rutinarias vidas nos niegan.
No sé si le darán algún premio de
la academia, de los grandes me refiero. Por lo que he visto hasta ahora, El
Negro se lo merece, pero dos años seguidos es mucho para un extrajero. Mi voto
va para él (ah!, que yo no voto…).
Mi recomendación: Cuando la veas
no te vas a ir pensando en la historia, te vas a ir impregnado de imágenes, de
planos, de secuencias memorables, de gran cine, "That's Entertainment".
Si no la ves, no sé qué haces leyendo este blog, lo tuyo seguramente es Sálvame
Deluxe, además es gratis. Es más, estoy alucinando con que sepas leer…
Mi opinión modesta, amiga Selva. Creo que como documental de supervivencia no tiene precio. A una película le pido que me cuente algo, mejor que me muestre el camino para crear yo mi propia historia, que salgan tantas películas como espectadores en la sala. Si ser un fans de la pintura de Kandinsky prefiero para el cine el abstracismo de sus cuadros que el realismo de Iñarritu en el Renacido. Pero aconsejo ver la peli, Di Caprio fenomenal, aunque con media hora menos de duración estaría mejor y habría mas tiempo para las cervezas.
ResponderEliminarBuen comentario, unos prefieren Kandisnky y otros a Antonio López, pero ambos pintores son geniales. Por cierto, ahora tienes la oportunidad de ver una exposición de Kandinsky en el Palacio de Cibeles, y para las cervezas siempre encontraremos un rato.
ResponderEliminar