Soy un auténtico apasionado de los
dinosaurios, si habéis estado en mi casa habréis podido comprobar que tengo las
paredes llenas de pósters de cine y los muebles llenos de reproducciones de
saurísquios y ornitísquios, y de libros sobre estos impresionantes animales,
pero intentaré no dejarme llevar por esta pasión en mis comentarios.
Esta es la mejor película que he visto en mi
vida! (Lo aclaro, sé que la ironía y la sorna no se entienden en los mensajes
escritos: esto es un chiste en relación a la última frase de mi primer
párrafo). Ahora volved a leer la primera frase de este párrafo imaginándome con
cara de estar haciendo una gracia. Mejor así, ¿Verdad?
Ahora con el semblante sereno. La película
cumple su función. He dicho algunas veces que el Cine se inventó para mostrarnos
de una manera más real que con la palabra historias, relatos, acontecimientos
apasionantes, inventados o reales, pasados, presentes y futuros en los que no
hemos podido estar ni participar como protagonistas ni como espectadores. La
vida normal, el ir a comprar el pan, el subir a un autobús y que no pase nada
no tiene sentido en el Cine. Esta es la primera y primitiva función del Cine,
pero algunos, los mejores, se dieron cuenta de que podían hacer algo más:
pintar las películas del color de la belleza y elevar el Cine a la categoría de
ARTE.
Jurassic World es una película entretenida,
es una película divertida y bien realizada, pero, como creo que todos
esperábamos, no ha subido al escalón de la fama del arte, cosa que en algún
grado sí consiguió Steven Spielberg con Parque
Jurásico (1993). ¿La diferencia? Muy fácil, aparte de la originalidad, Spielberg
supo hacer poesía con las imágenes, con los planos, con el montaje, con el
tempo y con la cadencia de los hechos, supo inyectarnos con la droga del
suspense, supo conseguir que nos cayéramos dentro de la película.
Jurassic World es Frankenstein. El hombre
vuelve a jugar a ser Dios y vuelve a crear al monstruo, en este caso el monstruo
está lleno de apatosaurios, mosasaurios, triceratops, anquilosaurios y velociraptores,
y como nó, éste se rebela contra su creador. Es una vieja historia, pero no
está demás volver a contarla de vez en cuando.
Por cierto me gustó mucho, muchísimo volver a
escuchar aplausos en una sala de cine. No, no fue una gran ovación, fueron unos
tímidos aplausos al final de la película a los que se sumaron otros y otros
durante un instante, y es que esto a mí me pone los pelos como escarpias desde
que vi El gran dictador (1940) Charles
Spencer Chaplin.
Mi recomendación: Si eres joven, te entretendrá
seguro; si eres adulto, te sacará de tus problemas al menos durante unas dos
horas; si te gustan los dinosaurios, no dudes en ir a verla a la pantalla más
grande que haya en tu ciudad; si no te gustan los dinosaurios, no importa,
nadie es perfecto!
P.D. Es absolutamente maravilloso el punto al
que ha llegado la técnica de la imagen por ordenador y los efectos especiales,
me fascina tener la oportunidad de ver a un dinosaurio moverse, saltar y correr
con una apariencia tan natural, tan real…
That's Entertainment!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario